Puebla y Veracruz exigen justicia por feminicidio de Maricruz
PUEBLA, Pue., 25 de septiembre de 2026.- El secuestro y asesinato de Mateo Hernández, hijo del presidente municipal de Tecamachalco, vuelve a colocar a este municipio en el centro de la violencia criminal en Puebla, una región donde durante los últimos años han sido identificadas células dedicadas al robo de vehículos, narcomenudeo, extorsión y delitos relacionados con el robo de hidrocarburos.
La Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó que el adolescente fue privado de la libertad y que sus familiares recibieron una exigencia económica para lograr su liberación.
Días después, el cuerpo fue localizado en inmediaciones de la carretera estatal Azumbilla-Tlacotepec, en el municipio de Nicolás Bravo.
La FGE confirmó posteriormente la identidad de la víctima y mantiene abiertas las investigaciones para establecer quiénes participaron en el secuestro y homicidio.
El municipio forma parte de la región conocida como Triángulo Rojo, zona que durante años ha sido relacionada con el robo de hidrocarburos y la operación de grupos dedicados a diferentes actividades ilícitas.
En expedientes recientes de la Fiscalía aparece Luis Ángel N., alias El Tamara, señalado como integrante de una organización criminal con presencia en Tecamachalco y como presunto generador de violencia.
La investigación de la FGE lo relacionó con el ataque ocurrido en marzo de 2025 contra agentes de investigación en San Mateo Tlaixpan, donde un elemento perdió la vida y otro resultó lesionado.
A este antecedente se suma la detención, en enero de 2026, de nueve presuntos integrantes de una célula criminal considerada generadora de violencia en Tecamachalco.
Durante ese operativo, autoridades estatales y federales aseguraron armas de fuego, vehículos, drogas y equipo táctico.
La célula fue identificada públicamente como La Barredora, con una presunta relación con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Sin embargo, hasta ahora no existe información oficial que vincule directamente a esta organización con el secuestro y asesinato de Mateo Hernández.
Información municipal basada en registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) señala que Tecamachalco acumuló 6 mil 589 delitos entre 2019 y 2024.
De ese total, 4 mil 757 correspondieron a delitos contra el patrimonio, mientras que 636 fueron delitos contra la vida y la integridad corporal.
Durante 2026, el robo de vehículos también se ha mantenido como uno de los principales problemas. De acuerdo con cifras del SESNSP citadas en reportes periodísticos, entre enero y marzo se contabilizaron 71 carpetas de investigación por este delito.
En materia de homicidio doloso, registros correspondientes a enero-agosto de 2026 contabilizaron nueve víctimas en Tecamachalco, ocho de ellas en hechos donde habría sido utilizada un arma de fuego.
La FGE informó que analiza videograbaciones, información telefónica, vehículos e indicios obtenidos durante las diligencias.
Las cámaras de videovigilancia son fundamentales para reconstruir el recorrido de Mateo antes de su desaparición y establecer qué vehículos estuvieron relacionados con sus últimos movimientos.
La información telefónica permitirá determinar las comunicaciones realizadas durante el periodo en que permaneció privado de la libertad.
Otro punto bajo investigación es el traslado de la víctima hacia Nicolás Bravo, donde finalmente fue localizado su cuerpo.
La distancia entre el sitio de la privación de la libertad y el lugar del hallazgo obliga a reconstruir la ruta utilizada por los responsables y determinar quiénes participaron en cada etapa.
La exigencia económica coloca al secuestro como una de las principales líneas de investigación.
Sin embargo, la FGE no ha informado públicamente que el crimen esté relacionado con una disputa entre organizaciones criminales ni ha atribuido la autoría a La Barredora, CJNG, El Tamara u otra célula.
Tampoco se ha establecido públicamente que el asesinato esté relacionado con las actividades políticas o administrativas del presidente municipal.
Los antecedentes muestran que Tecamachalco ha sido escenario de operaciones contra grupos criminales, ataques contra agentes de investigación, aseguraramientos de armas y drogas y delitos patrimoniales.
La detención de células con capacidad para utilizar armas de fuego y equipo táctico evidencia que la problemática criminal del municipio rebasa los delitos de oportunidad.
Pero el caso Mateo Hernández representa una investigación distinta: se trata de establecer si detrás del secuestro existió una estructura organizada, una célula local o personas que actuaron por cuenta propia.
Por ahora, la autoridad ha confirmado el secuestro, la exigencia económica, la localización sin vida de la víctima y el análisis de cámaras, llamadas e indicios.
La identidad de los responsables y su eventual vínculo con algún grupo criminal permanecen como parte de la investigación.




