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PUEBLA, Pue., 21 de septiembre de 2026.- Fugaz, el cocodrilo mexicano de aproximadamente 75 centímetros que habita desde hace meses en la Laguna de San Baltazar, Puebla, es todavía una cría de menos de un año y, de acuerdo con Puebla Verde A.C. y autoridades ambientales, actualmente no representa un riesgo para las personas ni para las aves que habitan en este espacio.
El ejemplar fue abandonado de manera clandestina hace algunos meses y su primer avistamiento, así como el contacto con autoridades, ocurrió en noviembre de 2025. Desde entonces, Puebla Verde A.C. notificó a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), con la que mantiene un trabajo conjunto para monitorear al animal y concretar su reubicación.
La asociación explicó que Fugaz es un ejemplar extremadamente joven de cocodrilo mexicano (Crocodylus moreletii) y que, por su tamaño y etapa de desarrollo, todavía no puede reproducirse. Estos cocodrilos alcanzan la edad reproductiva alrededor de los ocho años y, en su etapa adulta, pueden llegar a medir cerca de tres metros.
Por ahora, Fugaz se alimenta de peces y, según Puebla Verde A.C., no ha devorado ningún pato de la laguna. La asociación señaló que el ejemplar suele estar activo durante la noche, mientras que durante el día toma el sol y se sumerge en el agua cuando se siente obligado a huir.
Fugaz será trasladado a un espacio adecuado
La presencia del cocodrilo en la Laguna de San Baltazar no será permanente. Puebla Verde A.C. informó que se realizan los protocolos necesarios para capturarlo de manera segura y trasladarlo a un espacio adecuado a sus características y necesidades como especie.
Para determinar el manejo más adecuado, Puebla Verde A.C. también solicitó asesoría a Africam Safari y trabaja con PROFEPA en el procedimiento de reubicación y en la evaluación del riesgo de acuerdo con la edad del cocodrilo.
La asociación encabezada por la activista y ambientalista Verónica Mastretta, responsable del cuidado y manejo de la Laguna de San Baltazar desde 1987, señaló que Fugaz deberá abandonar este espacio debido a que un cocodrilo moreletii no puede permanecer indefinidamente en la laguna.
Sin embargo, la ambientalista y la asociación realizaron un llamado a quienes visitan la laguna de San Baltazar a no molestar al cocodrilo ni acercarse a él para no estresarlo.
La laguna de San Baltazar tiene variedad de aves y polinizadores
La llegada de Fugaz se suma a una fauna diversa que habita o utiliza la Laguna de San Baltazar como espacio de alimentación, refugio o descanso.
Según Verónica Mastretta para Quadratín Puebla se han registrado hasta 70 especies de aves y hasta 21 especies de mariposas reportadas en noviembre de 2025. Por ejemplo, en la laguna se protege al pato mexicano (Anas diazi), además de distintas especies de patos residentes y migratorios que llegan durante diferentes temporadas del año.
Entre las aves que pueden encontrarse están el pato cucharón, las cercetas canela y de alas azules y el pato friso. También se encuentra el águila pescadora, que llega durante el invierno, así como distintas especies de garzas, entre ellas la garza blanca, la garza gris y la garza nocturna corona negra.
La fauna de la laguna también incluye a la tortuga de casquito y la iguana de Puebla, mientras que los peces forman parte fundamental de la cadena alimenticia de este ecosistema.
Según reportó la especialista, durante los últimos ocho años se ha realizado un monitoreo e inventario estacional de la flora y fauna de la laguna y, desde hace dos años, también se lleva a cabo un inventario de mariposas y colibríes.
Tortugas, iguanas, aves y hasta perros han sido abandonados
El caso de Fugaz no es el primero en que animales son dejados en la Laguna de San Baltazar. Verónica Mastretta señaló en su columna “El ser humano es el único depredador” que, a lo largo de los años, han recibido o encontrado tortugas, iguanas, patos, tlacuaches, cacomixtles, aves, gatos, perros, gallos de pelea, pericos uruguayos y serpientes.
Según Mastretta, algunos animales son entregados directamente, mientras que otros son abandonados de manera clandestina, incluso arrojándolos por encima de la cerca que delimita el espacio.
La asociación recordó que la compra de animales protegidos por las Normas Oficiales Mexicanas puede constituir un delito y llamó a la población a no fomentar el tráfico ilegal de especies ni adquirir ejemplares cuya posesión no esté permitida.
El llamado de la asociación es a entender que Fugaz no llegó de manera natural a la laguna: fue abandonado en este espacio y ahora requiere un manejo especializado para garantizar su bienestar y el equilibrio de la fauna que habita este ecosistema.




