Gana alumna de la BUAP premio en ciencia médica
PUEBLA, Pue., 19 de diciembre de 2025.- La Doctora en Historia Elva Rivera Gómez, de 64 años de edad, fue pionera en visibilizar a las mujeres en la academia e institucionalizar los estudios de género en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Actualmente es coordinadora del Doctorado en Género y Estudios Feministas, programa en cuya creación también participó, así como de la Maestría en Género y Estudios Feministas, puesta en marcha en 2023. Ambos posgrados han sido reconocidos por cumplir con los Lineamientos del Sistema Nacional de Posgrados (SNP), lo que les permitirá participar en la Convocatoria de Becas Nacionales para Estudios de Posgrado 2026.
Detrás de estos proyectos existe un trabajo colaborativo con otras académicas, así como una trayectoria de décadasde Rivera Gómez que inició en 2001 y que hoy la mantiene inscrita en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) en el Nivel II. Recientemente, recibió un reconocimiento otorgado por la Universidad Autónoma de Yucatán como fundadora de la Red Nacional de Licenciaturas en Historia y Cuerpos Académicos, además de ser nombrada integrante del Consejo Consultivo de la RENIES-ANUIES.
El estudio de la historia de las mujeres y del feminismo le ha permitido identificar que Puebla requiere más políticas públicas, mayor profesionalización y una forma distinta de contar la historia, desde una mirada más incluyente y alejada de un discurso centrado en la violencia. Considera que estos elementos podrían incidir de forma significativa en la transformación de la cultura patriarcal que propicia el aumento de la violencia de género.
“Nuestra historia es una historia androcéntrica; hoy, gracias a la historia social, a la historia cultural y a la incorporación del feminismo en los estudios históricos, podemos cuestionar por qué, por ejemplo, nunca se había dedicado un año a la historia de la mujer indígena. ¿Cuántas mujeres indígenas han luchado? Muchas, pero son figuras invisibles que no han sido historiadas porque hemos privilegiado a otros sujetos históricos; ahí tenemos una gran contribución y una deuda histórica”, señaló en entrevista para Quadratín Puebla.

De acuerdo con la especialista, la violencia comienza en las aulas y se concentra desde el bachillerato y los primeros años de universidad, por lo que resulta fundamental modificar las formas de enseñanza. En una primera etapa, plantea trabajar la importancia de la comunidad; en una segunda, enseñar los derechos, y hacerlo siempre con perspectiva de género para romper el pacto patriarcal. Advirtió que la violencia se ha extendido a los espacios digitales y seguirá incrementando si no se genera un sistema de seguimiento adecuado a los distintos casos de violencia de género y que éstos deriven en sanciones para los agresores.
Para lograrlo, subrayó la necesidad de un trabajo conjunto entre la academia y las instituciones. Señaló que hace falta financiamiento a la investigación para que las y los académicos continúen con sus estudios, así como mayores oportunidades laborales, ya que gran parte del conocimiento generado se queda en los textos y no existen suficientes espacios donde pueda aplicarse, particularmente en áreas como la perspectiva de género, que permitirían un seguimiento adecuado a las distintas violencias que enfrentan las mujeres. “¿Cómo vas a renovar estas experiencias? Puedes ofrecer becas de investigación y formar cuadros, pero cuando egresan de la universidad como doctores y aún como postdoctorantes, ¿dónde van a laborar si no hay espacios laborales?”, cuestionó.
La trayectoria de la Dra. Elva Rivera Gómez muestra cómo la academia puede convertirse en un espacio de transformación social cuando se asume con perspectiva de género y compromiso institucional, al visibilizar a las mujeres en la historia, cuestionar el carácter androcéntrico del conocimiento y evidenciar que la violencia de génerose reproduce desde las aulas y ahora también en los entornos digitales. No obstante, advirtió que estos avances serán insuficientes si no se acompañan de políticas públicas, financiamiento a la investigación y oportunidades laboralesque permitan aplicar el conocimiento generado, pues solo mediante un trabajo articulado entre la academia y las instituciones será posible romper la cultura patriarcal y dar un seguimiento real y sancionatorio a las diversas violencias de género.





