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PUEBLA, Pue., 5 de mayo de 2026.- En Puebla, la extorsión ha migrado con rapidez hacia entornos digitales.
Lo que antes se limitaba a llamadas telefónicas hoy se diversifica en mensajes de texto, redes sociales y plataformas de compraventa o renta de inmuebles, configurando un ecosistema delictivo que evoluciona al ritmo de la tecnología y de la exposición de datos personales en línea.
De acuerdo con datos abiertos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) Estatal, entre julio y octubre de 2025 se registraron 3 mil 179 reportes de posibles extorsiones, de los cuales la mayoría correspondieron a este delito en sentido estricto, junto con fraudes y casos de sextorsión.
La autoridad reporta que más del 80 por ciento de los intentos fueron frustrados gracias a la intervención oportuna mediante la línea 089.
A la par, estadísticas de la Policía Cibernética muestran que la ciberextorsión se ha colocado entre los delitos digitales más frecuentes, con miles de incidencias anuales, solo por debajo de fenómenos como el ciberfraude o el acoso en línea.
Mensajes de texto: la puerta de entrada
Una de las modalidades más extendidas inicia con un SMS aparentemente inofensivo.
Puede tratarse de notificaciones bancarias falsas, supuestos premios o alertas de paquetería. Sin embargo, detrás suele haber técnicas de spoofing, donde los delincuentes simulan remitentes confiables para obtener datos personales o inducir depósitos.
En otros casos, el mensaje evoluciona hacia amenazas directas: supuestos integrantes de grupos criminales aseguran tener información personal de la víctima y exigen pagos inmediatos.
Este mecanismo se vincula con prácticas de ingeniería social, donde el objetivo es generar urgencia y miedo.
Redes sociales: confianza como arma
Las plataformas digitales se han convertido en terreno fértil para la extorsión.
La Policía Cibernética advierte que muchas de estas conductas comienzan con interacciones aparentemente casuales, como solicitudes de amistad o conversaciones cotidianas.
Entre las variantes más recurrentes destacan:
Incluso, autoridades han identificado el uso de inteligencia artificial para generar imágenes o videos falsos, con los que simulan desapariciones o situaciones de riesgo para presionar a las víctimas.
Hackeo y control de cuentas
Otra modalidad creciente consiste en el robo de cuentas de mensajería, especialmente aplicaciones como WhatsApp. Una vez dentro, los delincuentes contactan a familiares o amigos de la víctima para solicitar dinero urgente, aprovechando la credibilidad del perfil comprometido.
Este esquema combina fraude y extorsión indirecta, y suele propagarse rápidamente debido a la confianza en la identidad digital.
Fraudes en rentas e inmuebles
El sector inmobiliario se ha convertido en un nicho estratégico para la extorsión. Autoridades han documentado casos donde se publican ofertas falsas de renta o venta de viviendas, principalmente dirigidas a estudiantes o personas que buscan mudarse.
El modus operandi incluye:
Una vez realizado el depósito, el supuesto arrendador desaparece. En algunos casos, la dinámica escala a extorsión directa cuando los delincuentes amenazan con difundir información personal obtenida durante la negociación.
Llamadas y secuestro virtual
Aunque el entorno digital domina, la extorsión telefónica tradicional sigue vigente. El llamado secuestro virtual consiste en simular la privación de la libertad de un familiar para exigir dinero inmediato, utilizando presión psicológica y comunicación constante.
Hoy, este esquema se complementa con datos obtenidos en redes sociales, lo que incrementa su credibilidad.
Respuesta institucional
Frente a este panorama, la SSP Estatal ha reforzado el Programa Estatal Antiextorsión y proyecta el fortalecimiento de la Policía Estatal Cibernética con mayor tecnología y personal especializado.
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