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PUEBLA, Pue., 19 de noviembre de 2025.- Puebla ha sido escenario de operativos de alto impacto, detenciones mediáticas y ajustes sangrientos entre células criminales que operan bajo la sombra de cárteles nacionales.
Por su ubicación estratégica —puerta de paso entre el Golfo, el Pacífico y el centro del país—, el estado se convirtió en territorio de interés para organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel de Sinaloa, Los Zetas, Guerreros Unidos y la Unión Tepito.
Por lo anterior, Quadratín Puebla se dio a la tarea de investigar y recopilar los casos más relevantes de capos capturados o abatidos en Puebla, los contextos en que se dieron esas caídas y cómo modificaron el mapa del crimen organizado.
El estado es hoy uno de los principales corredores del trasiego de droga, armas y dinero entre el sureste y el altiplano.
De acuerdo con fuentes de inteligencia de las corporaciones de seguridad, municipios como Atlixco, Izúcar de Matamoros, Tecamachalco, Huixcolotla, Tehuacán, Ciudad Serdán y la zona metropolitana concentran las rutas y bodegas que sirven de enlace entre Veracruz, Oaxaca y la Ciudad de México.
Además del trasiego, los mercados municipales e Puebla de La Cuchilla, Morelos, Hidalgo y Zapata se han convertido en puntos neurálgicos para la venta y distribución local, bajo la operación de líderes conocidos como -en su momento- El Grillo, La Patrona y El Pollo, vinculados a células que han mutado del narcomenudeo a la extorsión y el cobro de piso.
Ricardo Arturo Pacheco Tello, El Quino — Abatido (2017)
Presunto jefe del CJNG en Puebla, fue abatido el 30 de julio de 2017 durante un enfrentamiento con fuerzas federales en Chipilo, San Gregorio Atzompa.
El Quino controlaba una red de distribución de drogas sintéticas y se le atribuían secuestros y ejecuciones en la zona metropolitana.
Su muerte marcó el inicio de una ola de violencia interna por el control del negocio.

Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas — Cercado (2018–2024)
Exhuachicolero convertido en operador criminal de alto perfil, El Bukanas tejió alianzas con células del CJNG y del Cártel del Golfo.
Aunque no ha sido capturado, sí lo fueron sus familiares y operadores en 2024, quienes mantenían redes de vigilancia en la Sierra Negra y el Triángulo Rojo.
Su caída parcial desarticuló una de las estructuras más violentas del estado.

Joel Alfonso, El Gangoso — Detenido (2025)
En abril de 2025, la Marina y la Fiscalía General de la República lograron la captura de El Gangoso, señalado como líder de una célula vinculada al Cártel del Pacífico.
Operaba entre Puebla y Sinaloa, controlando envíos de cocaína y metanfetamina a través de transportistas.
Su detención reveló la penetración de estructuras sinaloenses en la región centro del país.

Jesús, El Marranero — Ejecutado (2024)
Exintegrante de Guerreros Unidos, fue asesinado en diciembre de 2024 en el estacionamiento de un salón de eventos al sur de Puebla capital.
La ejecución fue interpretada como un ajuste interno por el control del microtráfico en colonias del sur. Su muerte generó una ola de represalias en la capital.

Alejandro, El Carretilla — Detenido (2019)
Ligado al Cártel de los Zetas Vieja Escuela, El Carretilla fue detenido en Amozoc con arsenal y vehículos robados.
Las autoridades lo ubicaban como enlace con grupos dedicados al robo de transporte de carga y al secuestro exprés.
Tras su aprehensión, los delitos en esa zona tuvieron una caída temporal, aunque posteriormente se reactivaron bajo otros liderazgos.
Héctor, El Chino, operador de La Unión Tepito — Capturado (2023)
En 2023, elementos federales detuvieron en San Pedro Cholula a El Chino, uno de los principales operadores de La Unión Tepito en Puebla.
Era responsable de coordinar el suministro de drogas al menudeo en antros y bares de Cholula y mantenía nexos con células locales del CJNG.
Su captura debilitó por meses la presencia de La Unión, pero el vacío fue ocupado rápidamente por grupos locales.
El Japo y El Pichón — Abatidos en Huauchinango (2021)
Dos presuntos líderes del Cártel de Sinaloa en la Sierra Norte fueron abatidos tras enfrentarse con la Guardia Nacional en 2021.
El operativo reveló la presencia del grupo en la zona serrana, donde se disputaban territorios con remanentes de Los Zetas y células huachicoleras.
En la última década, Puebla se consolidó como un laboratorio criminal: las organizaciones nacionales delegan a operadores locales la logística del trasiego, el almacenamiento y la distribución.
Estos mandos medianos, a menudo con antecedentes en el robo de combustible o el secuestro, han escalado posiciones y creado redes de poder económico y político.
De acuerdo con análisis del Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia, el auge del narcomenudeo en mercados y barrios populares no puede entenderse sin la participación —directa o indirecta— de grupos políticos que han permitido o tolerado su expansión.
Cada detención o abatimiento genera un reacomodo inmediato. Tras la caída de El Quino, el CJNG fortaleció su presencia en Atlixco y San Martín Texmelucan; después del debilitamiento de El Bukanas, emergieron células como Los Richard y Los Monchis en el Triángulo Rojo.
Las autoridades han reconocido que cada capo detenido abre espacio para otro.
El fenómeno de sustitución criminal se acentúa en regiones con pobreza, rutas carreteras y escasa presencia institucional.
Así, los golpes a grandes líderes son simbólicos pero no definitivos.




