"Busco verdad y justicia": exige alcalde tras muerte de su hijo Mateo
PUEBLA, Pue., 9 de marzo de 2026.- Esta vez, el agua de la Fuente de San Miguel del Zócalo de Puebla estaba pigmentada de morado y no tenía protección. Algunos edificios del Centro Histórico ya contaban con lonas lilas y carteles. Las marchas avanzaban con libertad y mujeres de todas las edades y comunidades reclamaron al unísono justicia y equidad de género.
Por Itzel, quien fue encontrada en un carrito de supermercado a escasos metros de la Fiscalía General del Estado de Puebla. Por Cecilia Monzón, activista y abogada asesinada en San Pedro Cholula. Por Karina Michel, asesinada en 2024 por su novio en San Francisco Totimehuacán.
"A todas que desde el trabajo colectivo sobreviven a la tormenta, explotación y despojo que impone el sistema capitalista y patriarcal; a las mujeres que luchan desde lo privado y lo público, que dan su vida para defender la tierra, el agua y el derecho de otros seres humanos de cohabitar este mundo", dijo una activista en el pronunciamiento frente a la Fiscalía General del Estado de Puebla.
Además, reclamaron que el Gobierno de Puebla revictimiza a las mujeres víctimas de diversas violencias.
"Proponen medidas absurdas como cerrar los bares más temprano; sugerir que las mujeres no salgamos de noche es una claudicación del Estado y es una manera de seguir disciplinando nuestros cuerpos, diciendo que el espacio público no nos pertenece. Restringir nuestras libertades no es una política de seguridad, es violencia institucional", recalcó.
La lista de denuncias y reclamos para mejorar la situación de igualdad y equidad de género era interminable. Las demandas para las víctimas de feminicidio, mujeres desaparecidas, madres buscadoras y mujeres de pueblos originarios eran enormes y se leían en los carteles, se escuchaban en las consignas y se sentían en el ambiente.
Rosa Isela Sánchez Soya, titular de la Comisión de Derechos Humanos de Puebla, reconoció que aún hay varios temas que atender.
"Sabemos que todavía estamos lejos de esa igualdad de género, vamos avanzando; nosotros estamos en pro de todos los derechos de las mujeres", señaló.
En total se realizaron tres marchas feministas en la ciudad de Puebla, de las cuales la última, la más grande, fue la que culminó en la Fiscalía de Puebla y terminó con actos de iconoclasia, fuego y gas lacrimógeno.
Pese a que las propias activistas intentaron calmar los ánimos y que no había presencia de los principales colectivos radicales, algunas manifestantes lanzaron agua y agua con colorante rojo a la entrada de la Fiscalía. Forzaron la entrada y la Policía Estatal tomó la decisión de arrojar gas, provocando que se terminara la manifestación.
Pese a todo, este 8 de marzo en Puebla se vivió de una manera más pacífica en comparación con el año pasado, cuando los actos de iconoclasia se registraron con mayor intensidad y provocaron daños en inmuebles como la Fiscalía de Género, la Presidencia Municipal y la Fuente de San Miguel.




