Lluvia provoca inundaciones y tráfico intenso
PUEBLA, Pue., 12 de octubre de 2025.- El 2017 quedó marcado como el año en que la violencia del crimen organizadoestalló en Puebla.
Lo que comenzó como una disputa por el control del robo de combustible en el Triángulo Rojo derivó en una ola de enfrentamientos, homicidios y operativos que transformaron la seguridad en la entidad, los cuales fueron documentados y quedaron grabados en la percepción de inseguridad de toda la ciudadanía.
Municipios como Tepeaca, Quecholac, Palmar de Bravo, Acatzingo, Acajete y Tecamachalco se convirtieron en focos rojos para las autoridades municipales y estatales, hasta escalar a las federales.
Las bandas dedicadas al huachicol no sólo controlaban tomas clandestinas de Petróleos Mexicanos (Pemex), sino que mantenían redes de vigilancia, armamento de alto calibre y complicidades locales.
De acuerdo con fuentes policiales consultadas por Quadratín Puebla, los líderes más visibles fueron Roberto de los Santos de Jesús, El Bukanas, y Antonio Martínez Fuentes, El Toñín, quienes se disputaban las rutas del hidrocarburo robado y extendían su influencia hacia Veracruz.
El 3 de mayo de 2017, cabe recordar, la comunidad de Palmarito Tochapan, en el municipio de Quecholac, fue escenario de un enfrentamiento que cambió la percepción de la violencia en Puebla.
Durante un operativo militar contra huachicoleros, un grupo armado emboscó a los elementos del Ejército Mexicano.
El saldo, en esa ocasión, fue de 10 muertos: cuatro militares y seis civiles. Videos difundidos posteriormente mostraron a presuntos delincuentes disparando con armas largas y utilizando vehículos blindados artesanalmente.
El caso recorrió el país y evidenció que el crimen organizado en Puebla había alcanzado un nivel de operación y violencia comparable al de estados con presencia tradicional de cárteles.
Cifras que marcaron un antes y un después de la violencia en la entidad
Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2017 Puebla registró más de mil tomas clandestinas y un incremento de más del 40% en homicidios dolosos respecto al año anterior.
Por primera vez, el estado se colocó entre los primeros lugares nacionales en robo de combustible y delitos de alto impacto. A la par, el huachicol dio paso a nuevas modalidades delictivas: extorsión, robo de transporte de carga, secuestro y narcomenudeo.
Hoy, la disputa por el territorio se refleja en delitos como el robo a transporte de carga, el narcomenudeo y los homicidios vinculados al crimen organizado, principalmente en las zonas de Tehuacán, Amozoc y la periferia metropolitana.
El 2017 fue el año en que el crimen organizado dejó claro que Puebla había dejado de ser un territorio de paso para convertirse en un punto de operación criminal.




