Chile en nogada deja derrama de más de 2 mil mdp en Puebla
PUEBLA, Pue., 12 de octubre de 2025.- Se cuenta que, durante la época de la Colonia, en la ciudad de Puebla existió una casa abandonada a la cual nadie se atrevía a ingresar porque estaba poseída por el espíritu de una bruja, quien recibió el nombre de La Nahuala.
Los vecinos de la casona contaban que la mujer era un ser monstruoso que tenía la capacidad de convertirse, durante las noches, en diferentes animales. Incluso aseguraban que, aprovechando las penumbras, se dedicaba a robar niños y asustar a los adultos.
Señalaban que, al morir, La Nahuala sería condenada a sufrir por toda la eternidad por todo el mal que había causado; por esta razón, la gente se alegraba.
Al enterarse de este hecho, La Nahuala decidió cobrar venganza raptando a dos niñas y a un niño inocentes para robar sus almas. Mencionaban que esto le permitiría resucitar cada año durante el Día de Muertos.
Tiempo después, al fallecer, su propia alma quedó atrapada en el lugar donde vivía, convirtiéndose en un sitio maldito. Con el correr del tiempo, la casa fue derrumbada para construir una nueva morada, misma que no pudo librarse de la maldición que sobre el sitio existía.
Es por esto que la gente cuenta que la persona que pise la casa embrujada será atrapada por la bruja, quien está a la espera de un niño inocente para robar su alma, resucitar y obtener poder absoluto, y de esa manera acabar con los habitantes de Puebla.

Esto dio pie a la leyenda del mismo nombre e incluso se le designó a la rúa donde se encontró el inmueble como “Calle de la Nahuala”, tal y como da testimonio el escritor e historiador Hugo Leicht en su libro Las Calles de Puebla.
La casona se localizó en la calle 7 Norte, entre las avenidas 8 y 10 Poniente. Incluso hasta la fecha, en una de las esquinas se conserva el letrero original.
Otros mencionan que se considera que la “vieja casona” es, en realidad, la Casa del Alfeñique, que está en la 4 Oriente, 416, en el Centro Histórico.
Esta leyenda se transmitió de generación en generación, y en ella se decía que:
“La Nahuala es ‘la bruja’, femenino de nahual o nagual, ‘hechicero’ o ‘brujo’”.
En la inteligencia vulgar de las gentes de nuestros campos, el nagual es un indio viejo, desaliñado, feo, de ojos redondos y colorados, que sabe transformarse en perro para hacer daño y maleficios.
Originalmente:
“Eran los mismos indios, persistentes en su antigua idolatría y costumbres, que buscaban y hacían ocultamente prosélitos, haciéndoles apostatar de las nuevas creencias. Lo ejecutaban bajo la sombra del artificio y del misterio, huyendo del castigo de las autoridades cristianas”.
De acuerdo con la cosmogonía prehispánica, cada persona al nacer viene con el espíritu de un animal que es su protector y guía; estos espíritus son nahuales y se manifiestan a través de sueños.
Se sabía que los dioses de las culturas indígenas (maya, azteca, tolteca y otras) tenían la facultad de tomar forma de un animal (nahual) para interactuar con los humanos, por ejemplo, jaguar, coyote o colibrí.

Referencias de otros historiadores, como Cerón Zapata, permiten suponer que los nahuales eran seguidores de las costumbres prehispánicas. Se sabe que se ocultaban en cuevas alrededor de la Malinche, donde los indios medio cristianos peregrinaban:
“A ofrecer donaciones a sus ídolos, con plumas vistosas, de que se componen en sus festines y bailes, e incienso de la tierra que nombraban ellos copal (sic) y ocozotl (resina de pino)”.
Muy probablemente, estos hechiceros, sobrevivientes de la casta sacerdotal prehispánica, se vestían de animales para engañar o asustar a sus enemigos.
Cabe señalar que esta leyenda inspiró la realización de una película animada en 2007, cuyo protagonista es Leo (Leonardo) San Juan, un niño de nueve años de edad que vive eternamente asustado por las historias que le cuenta su hermano Nando (Fernando), siendo la que más lo aterrorizó la Leyenda de la Nahuala.





