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PUEBLA, Pue., 26 de febrero de 2026.- Las altas temperaturas y la sequedad extrema han colocado a Puebla en una situación ambiental crítica, con un promedio de un incendio forestal cada 36 horas en lo que va de 2026. El fuego ha dejado daños acumulados que superan las 1,500 hectáreas, afectando desde zonas serranas hasta áreas metropolitanas y rellenos sanitarios.
Uno de los casos más severos ocurrió en el municipio de Vicente Guerrero, en la Sierra Negra, donde el incendio fue considerado de los más devastadores del año. El siniestro consumió principalmente vegetación natural y obligó a una intervención prolongada con recursos extraordinarios. La afectación ambiental en esta zona alcanzó 240 hectáreas, de las cuales 140 correspondieron a vegetación arbustiva y 60 a herbácea, alterando el equilibrio del suelo y la cobertura vegetal. El incendio fue finalmente liquidado tras varios días de combate terrestre y aéreo.

El impacto social fue contenido mediante un desalojo preventivo al aproximarse el fuego al Hospital Comunitario. No hubo personas lesionadas, pero el daño ecológico fue catalogado como severo, al grado de que el gobierno estatal analiza la instalación de un vivero forestal para la restauración del área.
Otro punto sensible fue el Cerro Zapotecas, en San Pedro Cholula, uno de los principales pulmones de la zona metropolitana. El incendio se sumó a la degradación ambiental que el área ya arrastraba desde el año pasado, aumentando su vulnerabilidad. En este sitio se reportó una afectación preliminar de 20 hectáreas de pastizales y vegetación dentro del área natural protegida. Al corte del 25 de febrero, el incendio se encontraba controlado al 95 %, aunque persistían riesgos de reactivación por las ráfagas de viento.
Brigadas municipales y estatales permanecen en el cerro realizando labores de enfriamiento de puntos calientes, con participación de Policía Forestal y Bomberos. La prioridad ha sido evitar nuevos brotes que profundicen el deterioro del ecosistema.

El foco de mayor alarma se localiza en el relleno sanitario de Rafael Lara Grajales, donde el incendio ha tenido un impacto directo en la salud pública y la calidad del aire. A diferencia de los forestales, este tipo de siniestros resulta más complejo por la acumulación de gases y materiales inflamables en capas profundas. La columna de humo generada obligó a declarar contingencia ambiental en al menos tres municipios de Tlaxcala, entre ellos Huamantla. Se suspendieron actividades al aire libre y, en algunas zonas, clases presenciales, debido a una calidad del aire clasificada como extremadamente mala.
Al panorama se suman otros siniestros registrados en Oriental, Libres, Cuetzalan, Tecamachalco y el Cerro San Antonio, en Virreyes, varios de ellos en zonas de pastizales, selva o de difícil acceso. Puebla contabiliza 88 incendios forestales liquidados, la mayoría provocados por quemas agrícolas descontroladas, colillas de cigarro y el efecto lupa generado por cristales abandonados, factores que continúan presionando al medio ambiente estatal.





