Inaugura Lilia Cedillo el 31 Congreso Nacional de Anatomía en la BUAP
PUEBLA, Pue., 4 de noviembre de 2025.- El maíz, base de la dieta mexicana y símbolo cultural del país, enfrenta una amenaza silenciosa cuando no se almacena en condiciones adecuadas: la humedad puede propiciar el desarrollo de hongos como Aspergillus flavus, un microorganismo capaz de generar toxinas que, al consumirse de manera continua, pueden acumularse en el cuerpo humano y causar enfermedades graves, incluso cáncer.
Con el propósito de ofrecer una alternativa natural para evitar esta contaminación, Raúl Ávila Sosa Sánchez, investigador del Departamento de Bioquímica-Alimentos de la Facultad de Ciencias Químicas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), junto con un grupo de estudiantes, realiza un estudio sobre el efecto antimicrobiano de compuestos naturales, particularmente del orégano, para inhibir el crecimiento de hongos en los granos de maíz.
En un comunicado se informó que el científico, miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras (SNI), explicó que en la conservación de alimentos se han utilizado por décadas conservadores sintéticos, los cuales presentan dos problemas: su posible toxicidad a largo plazo y la resistencia que los microorganismos desarrollan ante ellos. Por ello, su equipo busca aprovechar sustancias naturales seguras y efectivas.
“En México existen alrededor de 650 especies endémicas con potencial antimicrobiano. Hemos trabajado con muchos extractos naturales para combatir bacterias y hongos, siendo estos últimos los más peligrosos, ya que producen toxinas cancerígenas que afectan principalmente al maíz, el cacahuate y el trigo”, explicó Ávila Sosa Sánchez.
El investigador precisó que el aceite esencial de orégano, clasificado como una sustancia GRAS (Generalmente Reconocida como Segura), ha demostrado una alta eficacia contra Aspergillus flavus debido a su alta concentración de compuestos antimicrobianos. En el laboratorio, se experimenta con distintas estrategias para determinar cuál resulta más efectiva y viable para su aplicación en campo.
Entre las estrategias desarrolladas se encuentra la aspersión directa sobre el grano, la exposición en fase de vapor —donde los compuestos volátiles eliminan el hongo— y la microencapsulación del aceite esencial. En esta fase participa la estudiante de maestría Andrea Montserrat García Barrales, de las facultades de Ciencias Químicas e Ingeniería Química, quien busca definir la dosis más efectiva para inhibir el crecimiento del hongo.
“Estamos en la etapa de evaluación. El objetivo es escalar los resultados hacia los productores y que la solución sea aplicable y económicamente viable. No pretendemos competir con conservadores comerciales, sino ofrecer una alternativa sustentable y segura”, añadió el doctor Ávila Sosa.
La investigación cobra especial relevancia en Puebla, donde el maíz es un cultivo emblemático. Según datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera de 2023, el estado produjo 1.13 millones de toneladas de maíz el año pasado, con una amplia diversidad de variedades adaptadas a las condiciones locales. De acuerdo con la CONABIO en 2017, en México existen 64 razas de maíz, de las cuales 21 se encuentran en Puebla, lo que resalta la importancia de proteger este patrimonio agrícola y cultural.
Crean fungicida natural con nanopartículas para combatir hongos en cultivos
Anteriormente la BUAP ya había desarrollado un fungicida natural para tratar hongos y bacterias. En enero de este año se reportó que Luisa Renata López Lobato y Alexa Limón Bonilla, alumnas de la Licenciatura en Biotecnología de la BUAP, desarrollaron NanoNatural, una solución natural y sustentable contra Mycosphaerella fijiensis causante de la Sigatoka, enfermedad que afecta a los plátanos y E. coli en alimentos empaquetados.
Gracias a este proyecto, las jóvenes de la Facultad de Ciencias Biológicas obtuvieron el primer lugar del Concurso de Proyectos de Emprendimiento Social Sostenible 2024, en el área de agroemprendimiento, organizado por la Coordinación de Desarrollo Sustentable de la BUAP, así como el primer lugar del Quinto Encuentro Estatal de Jóvenes Investigadores: Modalidad Virtual 2024, convocado por el Concytep.

El biofungicida se elabora con nanopartículas metálicas de cobre y titanio y residuos vegetales como brócoli, té verde, zanahoria, cebolla y ajo, procesados mediante síntesis verde. En pruebas de laboratorio, la formulación logró inhibir al 100 por ciento el crecimiento del hongo desde el primer día de aplicación.
Con la asesoría de José Joaquín Alvarado Pulido y Jesús Muñoz Rojas, del Instituto de Ciencias, las estudiantes buscan ofrecer una alternativa segura y sostenible frente a los plaguicidas químicos, cuyo uso excesivo contamina el ambiente y afecta la salud.
Actualmente trabajan en reformular el producto para determinar la dosis ideal y probar su eficacia en plantas reales, con miras a desarrollar una versión en polvo que reduzca costos de producción y transporte.





