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PUEBLA, PUE., 8 de enero de 2025.- Glamarys, de 39 años, y Luis Fernando, de 49, son venezolanos que hoy radican en Puebla. Ambos coinciden en que era necesario remover a Nicolás Maduro, quien se mantuvo en el poder durante al menos 13 años, y a quien responsabilizan del deterioro prolongado de las condiciones de vida en su país.
Hambre, pobreza, inseguridad, huachicol y deficiencias graves en servicios básicos como la electricidad forman parte de la realidad que, aseguran, ha marcado a Venezuela por más de una década.
“Ya con Nicolás Maduro había problemas, una gran escasez de alimentos, inflación, todo era muy caro. Los servicios básicos funcionaban muy mal, sobre todo la luz. Desde que yo me vine hace 10 años hasta hoy, los apagones son diarios; todos los días se va la luz”, relató Luis Fernando en entrevista con Quadratín Puebla.
De acuerdo con la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), desde el mandato de Nicolás Maduro más de 7.9 millones de personas han salido de Venezuela, lo que constituye uno de los mayores éxodos de la historia reciente de América Latina.
El caso de Glamarys refleja esa diáspora. Su familia se dispersó en distintos países de la región, como Brasil, Perú, Colombia, Guatemala y México. Ella lleva 20 años viviendo en Puebla, donde trabaja como manicurista.
Luis Fernando, por su parte, reside desde hace una década en la entidad y se dedica al comercio. Como ellos, el Instituto Nacional de Migración estima que más de 3 mil personas venezolanas viven actualmente en el estado.
Para ambos, el fin del régimen de Nicolás Maduro es indispensable, y consideran que Delcy Rodríguez, exvicepresidenta señalada como nueva presidenta de Venezuela, tampoco representa una alternativa de cambio.
“No queremos ya ese tipo de régimen. No queremos a esa gente; queremos que se vayan todos los que tengan que ver con Maduro y que llegue gente nueva, sin vínculos con él”, expresó Glamarys.
La forma en que Estados Unidos detuvo a Nicolás Maduro generó temor entre la población venezolana, tanto dentro como fuera del país, quienes describieron el momento como una especie de guerra no anunciada.
“Fue muy atemorizante para todos los venezolanos, sobre todo para quienes estaban cerca de esas zonas. Familiares y amigos que viven en Caracas nos decían que era como ver en la televisión un conflicto tipo Siria-Estados Unidos”, recordó Glamarys.
Aun así, Luis Fernando mantiene la esperanza de que Venezuela pueda salir adelante, siempre y cuando exista un relevo total en el poder.
“Urge una transición pacífica, un cambio completo de mando para que el país pueda mejorar”, afirmó.
Mientras tanto, la mirada internacional se mantiene sobre Venezuela, país que concentra las mayores reservas de petróleo del mundo. Pese a esa riqueza, se estima que entre el 70 y el 90 por ciento de su población vive en condiciones de pobreza extrema.
Como informó Quadratín Puebla, especialistas de la UPAEP han calificado la acción de Estados Unidos como la imposición de un nuevo orden internacional impulsado por Donald Trump.




