Chile en nogada deja derrama de más de 2 mil mdp en Puebla
PUEBLA, Pue., 28 de octubre de 2025.- Desde las primeras horas de este 28 de octubre, las calles y carreteras de Puebla se llenaron del aroma del cempasúchil.
En camellones, banquetas y curvas peligrosas, familiares de personas que perdieron la vida en accidentes viales colocaron ramos de flores, veladoras y cruces hechas con pétalos, como marca una de las tradiciones más conmovedoras del Día de Muertos: recordar a quienes murieron de forma trágica, en accidentes o por violencia.

Esta costumbre, transmitida de generación en generación, señala que el 28 de octubre es el día en que regresan las almas de los fallecidos por accidente.
Se dice que cada jornada, entre el 28 de octubre y el 2 de noviembre, los muertos vuelven al mediodía para visitar el lugar donde dejaron este mundo.
Por eso, muchos poblanos salen con flores, incienso y rezos, para guiar su camino y rendir homenaje en los sitios donde ocurrió la tragedia.

La tradición se ha vuelto también una forma de visibilizar la otra cara de la muerte en las calles: los siniestros viales, una de las principales causas de fallecimiento en la entidad.
De acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado (FGE), en lo que va del año han muerto en promedio dos personas al día en accidentes de tránsito, mientras que otras dos resultan lesionadas.
Entre enero y septiembre de 2025, la FGE reportó 640 homicidios culposos derivados de siniestros viales y 682 personas lesionadas por la misma causa.

Aunque las cifras muestran una ligera disminución del 6 por ciento respecto al año anterior, los números siguen siendo alarmantes y reflejan el riesgo constante en las carreteras y avenidas poblanas.
Las autoridades también registraron 663 víctimas de homicidio doloso y 19 probables casos de feminicidio en el mismo periodo, lo que coloca a los siniestros viales como una de las principales causas de muertes violentas no intencionales en Puebla.
En medio de estos números, las familias que cada año se detienen en los cruces de asfalto y los bordes de las carreteras lo hacen con un mismo sentimiento: el deseo de que sus seres queridos no sean olvidados.
En cada flor encendida, en cada vela que ilumina el pavimento, se mantiene viva la esperanza de que su recuerdo sirva también como un llamado a la conciencia y al respeto por la vida en las vialidades.





