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PUEBLA, Pue., 31 de octubre de 2025.- Cada 1 y 2 de noviembre, mientras en miles de hogares mexicanos se montan ofrendas dedicadas a los difuntos, un grupo de creyentes dedica también su altar a la Santa Muerte, a quien consideran un ángel protector y no una figura oscura.
Entre velas, flores de cempasúchil y copal, su imagen se erige como símbolo de fe, respeto y equilibrio entre la vida y la muerte.
José, dueño de una papelería en el mercado Independencia de Puebla, montó su propia capilla llamada Niña Blanca, en honor a la Santa Muerte, después de que asegurara que la deidad se le manifestó en sueños y le pidió hacerlo.
“Algo que la gente no entiende es que ella no se escoge, ella escoge a sus protegidos; se te manifiesta de alguna u otra forma”, contó en entrevista con Quadratín Puebla.
De acuerdo con José, la celebración a la Santa Muerte se realiza los mismos días que el Día de Muertos, con una misa y una ofrenda que guarda similitudes con el altar tradicional mexicano. Sin embargo, en este caso, los elementos tienen un significado particular.
“A ella le gusta el mezcal, el pan de muerto, el copal, el incienso… bebidas alcohólicas o alcohol, principalmente aguardiente, y también puros”, explicó.
La Santa Muerte, considerada por sus devotos como un “ángel de transición”, no representa la oscuridad ni la brujería, sino una fuerza de equilibrio que acompaña a las personas en su tránsito por la vida y la muerte.
Según José, se trata de una entidad que elige a quienes protegerá, funcionando como un ángel guardián adicional.
“Te evita peligros, accidentes o problemas muy negativos cuando eres una persona positiva”, afirmó.
Aunque los creyentes pueden pedirle favores de todo tipo, la figura prefiere, según sus seguidores, que las peticiones se relacionen con la salud y el bienestar propio y ajeno.
“Ella te da oportunidades, pero también te deja actuar con libre albedrío. Si eliges un mal camino, te da tres advertencias”, relató José, al recordar que muchas personas no entienden los límites de esa relación espiritual.
Así, entre aromas de copal, humo de incienso y copas de mezcal, los altares dedicados a la Santa Muerte se convierten cada noviembre en un espacio de fe y gratitud, donde sus devotos celebran no solo a los que se fueron, sino también a quien aseguran los cuida de los peligros de la vida diaria.





