A 58 años del 2 de octubre, la memoria de Tlatelolco sigue viva
PUEBLA, Pue., 30 de enero de 2026.- Las cenizas de la bailarina del centro nocturno LaCoss, Elianis Betsalie, llegaron finalmente a manos de su madre, Sailianisbel Martínez González, en Banes, Cuba. Fue el 18 de noviembre cuando se registró un ataque al citado bar, ubicado en la ciudad de Puebla, en el que murieron siete trabajadores, entre ellos Elianis, originaria de Cuba.
Ella había llegado a México con la ilusión de construir una mejor vida y reunir los recursos necesarios para traer consigo a su madre y a su hijo menor de edad.
Sin embargo, la madrugada de ese 18 de enero, sujetos armados balacearon y prendieron fuego el establecimiento, hecho que, de acuerdo con la versión oficial de la Fiscalía General del Estado de Puebla, estuvo relacionado con narcomenudeo y cobro de piso.
“Ya camino a casa, mi niña”, escribió en sus redes sociales Sailianisbel Martínez González, luego de esperar 71 días para que las cenizas de su hija llegaran finalmente a Cuba, tras pasar por cuatro oficinas gubernamentales y diversos procesos burocráticos.
El bar LaCoss había sido previamente investigado por temas de trata y, aunque de acuerdo con el Ayuntamiento de Puebla contaba con los permisos para operar, en 2025 se registraron otros dos casos de bares donde las autoridades reportaron el rescate de presuntas víctimas de trata.
En los centros nocturnos o cabarets circula una gran cantidad de dinero, pues para contar con una licencia vigente en el municipio de Puebla en 2025, este tipo de establecimientos debían pagar 480 mil 384 pesos, según la Ley de Ingresos de la demarcación.
En otros municipios como Cuautlancingo o Tepeaca, el pago promedio supera los 240 mil pesos, de acuerdo con dos solicitudes de transparencia. En este tipo de lugares se comete una amplia variedad de delitos.
Según una solicitud de transparencia a la Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE), a lo largo de seis años, de 2019 a 2025, se han abierto 86 carpetas de investigación por delitos como trata de personas, privación ilegal de la libertad, lenocinio, corrupción de menores, delitos contra la salud y extorsión.
No obstante, de estas carpetas solo 11 fueron judicializadas. En ese mismo periodo hubo 14 personas detenidas, de las cuales únicamente cuatro fueron vinculadas a proceso, y oficialmente la Fiscalía reportó una sola víctima de trata rescatada en 2023, en San Pedro Cholula. Además, 86 carpetas fueron archivadas, 17 no procedieron y 12 continúan en trámite.
Los delitos que con mayor frecuencia se investigan en centros nocturnos son la trata de personas y los delitos contra la salud. El año con mayor número de carpetas de investigación fue 2024, con 27 expedientes, de los cuales solo cuatro llegaron a judicializarse.

Detrás de estas carpetas existen casos como el del bar LaCoss, donde, por un conflicto relacionado con cobro de piso y narcomenudeo, y una disputa que posteriormente reveló que la antigua dueña buscaba recuperar el establecimiento por la fuerza, perdieron la vida Elianis, Carmen, José de Jesús, Gerardo, José Luis, Carlos y José Miguel.
Fue el 24 de abril de 2025 cuando el Congreso de Puebla avaló un exhorto para que los 19 ayuntamientos de la Zona Metropolitana refuercen la vigilancia y supervisión en bares, cantinas, hoteles de paso, centros nocturnos, agencias de modelaje y salas de masaje, con el objetivo de identificar, prevenir y denunciar conductas delictivas, particularmente aquellas relacionadas con la trata de personas y la explotación.
Elianis Betsalie volvió a casa convertida en cenizas, mientras en Puebla las cifras, los expedientes y los exhortos legislativos continúan acumulándose sin traducirse en justicia plena.
Su historia, como la de las otras seis personas asesinadas en LaCoss, expone las grietas de un sistema donde la vigilancia llega tarde, las investigaciones avanzan a cuentagotas y las víctimas terminan reducidas a números.
Entre licencias millonarias, carpetas archivadas e operativos insuficientes, los centros nocturnos siguen siendo territorios de riesgo, donde la violencia, la explotación y la impunidad conviven, dejando detrás familias rotas que esperan, como la madre de Elianis, algo tan básico como poder despedirse de sus muertos.





