Construirán macrocampus de la USEP en Puebla capital; buscan terreno
PUEBLA, Pue., 18 de marzo de 2026.- A lo largo de casi un mes de movilizaciones, al menos 10 colectivos, asociaciones ambientalistas y organizaciones civiles, además de grupos académicos y estudiantiles, se han pronunciado y manifestado de forma activa contra la instalación del Cablebús en la capital poblana, un movimiento que ahora también ha escalado al terreno legal.
Desde el 20 de febrero, cuando vecinos, activistas y ciudadanos se congregaron en el Parque Juárez para frenar la intervención de este espacio, las protestas han ido sumando voces y organización. El 1 de marzo, ambientalistas marcharon hasta el Zócalo; el 5 de marzo, estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) encabezaron la tercera movilización; y el 7 de marzo, colectivos realizaron la “Brigada Verde”, una jornada cultural y ambiental en defensa del arbolado urbano.
El movimiento ha sido impulsado por agrupaciones como Savia Urbana, Agenda Ciudadana, Alas Urbanas, SOS Clown, Sabio Urbano, Casa Tlacuache, Centro Agroecológico Los Volcanes y Cacerolazo, además de pronunciamientos académicos de la Ibero Puebla y la BUAP, así como más de 3 mil 500 firmas ciudadanas en plataformas digitales.
En este contexto, el pasado 11 de marzo, vecinos, organizaciones civiles y académicos interpusieron un amparo indirecto contra el proyecto, al acusar que su construcción inició sin garantizar procesos de información pública, consulta ciudadana ni acceso a estudios técnicos y ambientales.
Entre los promoventes se encuentran organizaciones como Nodo de Derechos Humanos, Terraformar Librespacio Cultural y Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad A. C., quienes argumentaron que el gobierno estatal habría vulnerado derechos como el acceso a la información, la participación pública en temas ambientales y el derecho a un medio ambiente sano, además de incumplir compromisos internacionales como el Acuerdo de Escazú.
De acuerdo con el recurso legal, la ciudadanía conoció detalles del proyecto principalmente por vías no oficiales, incluyendo la posible tala, intervención o trasplante de cientos de árboles en zonas como el Parque Juárez, el Parque Ecológico, áreas cercanas a la BUAP y el cerro de Amalucan. Los firmantes advirtieron que estas acciones podrían agravar problemáticas como la sobreexplotación del acuífero Valle de Puebla y afectar hábitats de fauna urbana.
Dos días después, el 13 de marzo, el conflicto se tensó aún más luego de que la Secretaría de Medio Ambiente estatal cancelara de último momento la segunda mesa de trabajo con el colectivo Agenda Ciudadana. La organización calificó como “irresponsable” la notificación tardía, al considerar que frenó la discusión técnica sobre el impacto ambiental de la obra.
De acuerdo con integrantes del colectivo, en la primera reunión las autoridades no presentaron información sustancial sobre el proyecto. Además, denunciaron posibles irregularidades en el plan de reforestación del llamado “Bosque Urbano”, con el que el gobierno pretende compensar la remoción de árboles, entre ellas la plantación de especies exóticas no permitidas por la normativa local.
El 17 de marzo se registró la cuarta movilización contra el Cablebús, donde participaron nuevamente colectivos, universitarios y vecinos de distintas zonas de la ciudad. En conjunto, las organizaciones han señalado la falta de transparencia, los posibles daños al arbolado y la ausencia de consulta ciudadana como los principales motivos de oposición.
Así, el rechazo al Cablebús ha dejado de ser una protesta aislada para convertirse en un movimiento articulado que combina marchas, posicionamientos públicos y acciones legales, en una defensa creciente de las áreas verdes y del derecho a la información ambiental en Puebla.




