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PUEBLA, Pue., 18 de septiembre de 2025.- Taís, Sebastián, Jennifer, Karla y Paola son estudiantes poblanos seleccionados entre 65 mil participantes para un intercambio en Bournemouth, una ciudad situada en la costa sur de Inglaterra. Aprender inglés les abrió las puertas a un mundo que los marcó y llenó de ilusión.
Gracias a la beca Bécalos, universitarios de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) realizaron una estancia de un mes en un centro de idiomas al otro lado del mundo.
“Regresas conociendo mucho más sobre la gente allá afuera. Regresas incluso con contactos que nunca creíste tener. (…) Y es algo que nunca pensé que podría lograr. Más allá de pensar en el inglés como un medio para tener un buen trabajo, hay que considerar todo lo que puedes conocer gracias a aprender un nuevo idioma. ¿Con cuántas personas puedes hablar? ¿Cuántas historias puedes escuchar? ¿Cuánto puedes aprender de los seres humanos alrededor de ti? Todo gracias a que puedes comunicarte en ese idioma”, relató Taís Dení Hernández Martínez, estudiante de Danza en la UDLAP.

En total, sólo 65 estudiantes mexicanos fueron seleccionados para estudiar inglés mediante la Bécalos English Challenge, que reconoce a quienes ya cuentan con un nivel avanzado del idioma.
“Me inscribí a la convocatoria nacional de ‘Bécalos English Challenge’ 2024-2025 el 27 de septiembre de 2024. Durante diez meses trabajé en una plataforma llamada Voxy que me permitió desarrollar mis habilidades mientras competía por la beca de movilidad al extranjero. Uno de los requisitos era cumplir metas mensuales y estar en el top de actividades al momento de la selección, además de obtener mínimo 800 puntos en el tercer examen VPA (Voxy Proficiency Assessment) para pasar al segundo filtro: el examen digital de la escuela en Bournemouth Bayswater. Posteriormente debía comprobar un nivel mínimo B1 en una entrevista por videoconferencia”, explicó Jennifer Lara Valero, estudiante de Arquitectura en la BUAP.
La experiencia no se limitó al aprendizaje con hablantes nativos, sino también a conocer otras formas de vida y convivir con estudiantes de países como Arabia Saudita y Colombia, además de adaptarse a nuevos hábitos alimenticios.

“Nos daban desayuno —cereal o dos panes tostados con mermelada y un queso— y un lunch con sándwich, fruta y papitas. La comida fuerte era una sola al día, como a las seis o siete de la tarde”, narró Sebastián Contreras Bonilla, estudiante de Maestría en Filosofía en la BUAP.
Esta dinámica, lejos de desanimarlos, los hizo valorar lo que dejaron en México: su hogar y su entorno. También los obligó a resolver su vida en un mundo sin subtítulos en español.
“Aprendí a confiar en mí misma, a resolver cosas sola y a reírme cuando todo se pone raro porque no entiendes nada. Mejoré mucho mi inglés, pero más que eso, aprendí a disfrutar mi propia compañía y a valorar lo que tengo en casa”, contó Karla Abigail Hernández Rodríguez, estudiante de Ingeniería en Robótica de la UDLAP.

En el Centro de Idiomas Bayswater, los universitarios presentaban exámenes, aprendían vocabulario y participaban en dinámicas extracurriculares.
“Fui asignada a un grupo de nivel C1, lo que me permitió trabajar con un enfoque avanzado. Cada semana teníamos un profesor distinto y al final presentábamos un examen para medir nuestro progreso. Las clases eran dinámicas e interactivas, con lecturas, ejercicios prácticos, exposiciones y debates, siempre fomentando la participación y la confianza en la expresión oral. Además, participé en actividades extracurriculares organizadas por la institución, enfocadas en liderazgo, networking, voluntariado y empleabilidad, lo que enriqueció aún más mi experiencia académica y personal”, detalló Jennifer.
Este viaje marcó la vida de 65 estudiantes mexicanos y los motivó a seguir preparándose para conocer nuevos mundos. Ellos recomiendan la experiencia, pues, pese al cambio de horario, la comida y el idioma, son aprendizajes y recuerdos que no olvidarán.

“La verdad sí significó mucho esta oportunidad. Fue este deseo de ‘sí se puede’: sí se puede viajar, sí se puede conocer, sí se puede hacer. Y también las ganas de ‘quiero ver muchas cosas’”, expresó Sebastián Contreras.
Aunque no hay cifras oficiales sobre cuántos estudiantes poblanos realizan intercambios académicos, datos de universidades como la BUAP o la Universidad Iberoamericana indican que apenas un centenar o poco más tienen estas oportunidades.
A nivel nacional, el dominio del inglés sigue siendo muy bajo. Hace dos años, la Universidad Nacional Autónoma de México reveló que menos de la mitad de sus egresados dominaba el idioma.
Esto demuestra la urgencia de fomentar más oportunidades para que los estudiantes aprendan inglés u otras lenguas, no sólo por su valor laboral, sino también por el crecimiento personal que implica conocer otras formas de pensar y expresarse.
