Chipilo, entre ejecuciones, presunto narcomenudeo y un ataque contra la Policía Estatal
El uso de fosas comunes y panteones forenses se mantiene como la única salida ante la saturación del sistema.
PUEBLA, Pue., 12 de abril de 2026.– La acumulación de cuerpos sin identificar y no reclamados en Puebla se ha consolidado como un problema estructural que, al cierre de 2025 y el primer trimestre de 2026, mantiene bajo una presión crítica a los servicios forenses y los espacios de inhumación pública en la entidad.
De acuerdo con diagnósticos del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (IDHIE) de la Ibero Puebla, el estado arrastra un historial de más de 2,500 cuerpos en calidad de desconocidos, de los cuales al menos 1,390 ya han sido enviados a fosas comunes o nichos de resguardo funerario ante la falta de capacidad en las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo).
Durante el año 2025, la Fiscalía General del Estado (FGE) reportó avances que, aunque significativos en materia pericial, resultan mínimos frente al volumen del rezago:
Los restos que ingresan al sistema forense poblano corresponden a diversas causas de muerte, lo que complejiza su procesamiento:
La necesidad de realizar estudios genéticos, antropológicos y criminalísticos profundos en casos con signos de violencia es uno de los principales factores que retrasa la entrega de restos a posibles familiares.
El destino de un cuerpo no identificado en Puebla sigue un protocolo técnico estricto para evitar la pérdida de evidencia:
En el primer trimestre de 2026, la tendencia de saturación continúa. El ingreso constante de nuevos casos supera la capacidad de egreso (identificación), lo que mantiene al sistema forense poblano en un ciclo de rezago permanente. Organizaciones civiles urgen a la profesionalización de los panteones forenses para que estos funcionen como espacios de resguardo digno y no como depósitos de olvido.




