Presenta el Gobierno del Estado indicadores de crecimiento económico y desarrollo social
El primer año de gestión de Alejandro Armenta en Puebla exhibe un escenario de contrastes en Desarrollo Económico y Bienestar. Se registran avances en la atención social, mientras que el crecimiento económico se mantiene por debajo del promedio nacional.
La administración ha priorizado la continuidad de los programas sociales. El objetivo es reducir las desigualdades históricas, aunque aún no se publica un corte anual de cobertura detallado de estos apoyos.
El Producto Interno Bruto (PIB) de Puebla para 2025 se proyecta con un crecimiento moderado. Analistas lo sitúan por debajo del 1.5 %, reflejando un desempeño débil en la reactivación.
Uno de los principales factores que ha arrastrado esta cifra es la caída del sector manufacturero. La debilidad ha sido notable en la industria automotriz, motor tradicional de la economía estatal.
Las exportaciones sufrieron una caída significativa durante el primer semestre del año. Esta contracción está directamente ligada a la desaceleración de la producción de bienes manufacturados.
En contraste, el mercado laboral muestra signos de recuperación en el poder adquisitivo. La masa salarial real registró un crecimiento positivo y el empleo formal repuntó moderadamente.
La Secretaría de Desarrollo Económico, dependencia que dirige Víctor Gabriel Chedraui ha impulsado una estrategia de desarrollo enfocada en la atracción de inversiones y vocaciones regionales.
La Secretaría de Bienestar pasó a manos de Laura Artemisa García en septiembre de 2025, sustituyendo a Javier Aquino.
El enfoque social se ha mantenido en la continuidad de las becas alimentarias y el apoyo directo a grupos vulnerables. La prioridad inmediata fue la atención a comunidades de la Sierra Norte damnificadas por lluvias.
El porcentaje de población en pobreza multidimensional es de 43.4%, según el último dato oficial de CONEVAL (2022). La administración busca reducir esta cifra y será en próximos meses cuando se conozca si se disminuye este porcentaje.
El Gobierno de Puebla enfrenta el reto de estructurar un plan económico que alinee el crecimiento de sectores clave con los programas sociales existentes. La consolidación de un modelo de crecimiento sostenido es la tarea pendiente.