Sobreviven grupos criminales en Puebla a la caída de sus líderes
PUEBLA, Pue., 18 de octubre de 2025.- Luego de que el gobernador del estado de Puebla, Alejandro Armenta Mier, solicitara al club Puebla reparar la cancha del estadio Cuauhtémoc después de que los dos conciertos de la cantante colombiana Shakira y las intensas lluvias la dejaran en mal estado, les presentamos la serie de aprietos administrativos que ha sufrido la institución enfranjada.
“Es obligación del club mejorar la cancha”, enfatizó Armenta Mier, destacando que su administración solo dará seguimiento a las condiciones del inmueble. El estadio fue utilizado recientemente para el juego entre la Franja y las Chivas Rayadas del Guadalajara.
El mandatario mencionó que el convenio de concesión establece claramente que el club Puebla es responsable de la operación y mantenimiento del inmueble. Además, señaló que las evaluaciones podrían servir como base para futuras inversiones rumbo al Mundial de 2026, en el cual Puebla busca ser subsede.
“La administración estatal no asumirá la reparación, pues el convenio de concesión establece claramente que el club Puebla y su presunto dueño, Grupo Salinas, es el responsable de la operación y mantenimiento del inmueble, el Cuauhtémoc debe estar en óptimas condiciones, no solo para la Liga Mx, sino también para albergar espectáculos de gran magnitud”, concluyó Alejandro Armenta.
Esta no es la primera vez que surgen conflictos entre el gobierno del estado y el club Camotero sobre la propiedad y administración del equipo, así como el uso y mantenimiento del estadio Cuauhtémoc.
En agosto de este año, el gobernador Alejandro Armenta exigió al gobierno federal investigar al Club Puebla por una presunta red de prestanombres vinculada a Ricardo Salinas Pliego.
Esto luego de que en una mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se revelara una simulación fisca en el manejo del club Puebla. Entonces el mandatario declaró que dejaría en manos de las autoridades judiciales la investigación sobre una supuesta simulación fiscal por parte del equipo.
En marzo de 2025 se anunció la posible venta del club, con una tasación de 50 millones de dólares, pero la falta de transparencia en las negociaciones alimentó la desconfianza del gobierno. El gobernante estatal incluso afirmó que detrás de los dueños se encontraba Grupo Salinas, una acusación que fue respaldada posteriormente por investigaciones periodísticas.
A finales de 2024, se reportó que la directiva del club Puebla se negaba a operar el estacionamiento del dos veces mundialista estadio Cuauhtémoc, lo que evidenció una tensión en el manejo de las instalaciones.
Esto luego de los constantes conflictos y denuncias por los cobros excesivos, robos y agresiones a los aficionados por el uso de la zona de aparcamiento por parte de diversas agrupaciones de vendedores ambulantes, entre ellas la 28 de Octubre.
El 1 de febrero de 2024 se anunció que el Gobierno de Puebla firmó un comodato con el Puebla por el estadio Cuauhtémoc. Se reveló que el acuerdo otorgó un comodato por un período de 15 años para el uso del inmueble. Sin embargo, ese acuerdo impuso ciertas obligaciones al club para mantener vigente el contrato.
El secretario de administración del estado, Jesús Ramírez Díaz, anunció entonces el otorgamiento del comodato del estadio Cuauhtémoc durante una comparecencia ante diputados de la Comisión de Hacienda y Patrimonio Municipal del Congreso local.

Entonces dijo que la Operadora de Escenarios Deportivos, S.A. de C.V., empresa encargada del manejo del estadio Cuauhtémoc y representante del club Puebla desde 2017, deberá cumplir con múltiples requisitos establecidos en el contrato de comodato.
Entre las condiciones impuestas, se destacó que el Gobierno de Puebla recibirá el 20 por ciento de la utilidad neta generada por eventos no deportivos realizados en el estadio. Además, el club deberá realizar inversiones anuales para mejorar las instalaciones y promocionar acciones de la administración en los eventos organizados tanto dentro como fuera del recinto y en medios electrónicos oficiales.
Una de las cláusulas más relevantes estipula que en caso de descenso del Puebla, este perdería el título de concesión del estadio, lo que implicaría la pérdida del manejo del inmueble en caso de que el club no juegue en la Liga Mx.
En 2018, el empresario Manuel Jiménez García, presidente del club, tuvo problemas para usar el nombre y marca Puebla Futbol Club, ya que estaba en posesión del anterior dueño, Ricardo Henaine Mezher.
En 2017, el expropietario del Puebla FC, Ricardo Henaine Mezher, ganó la disputa legal a los hermanos López Chargoy por el nombre, el mote y el escudo del club; de igual forma, la Liga Mx anunció que el club cambiaría de dueños a partir de la temporada 2018-2019.
De acuerdo con información de la agencia Pressport, Henaine fue favorecido con una sentencia definitiva que le dio los registros del nombre ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) así como los motes de Ponte la Franja, Club de Futbol Puebla FC, La Franja Puebla Futbol, La Franja, Camoteros y Camoteros del Puebla.

En la Temporada 92-93, el club Puebla vivió uno de los más oscuros de su historia: la Clausura del estadio Cuauhtémoc. El entonces gobernador de Puebla, Mariano Piña Olaya, se ensañó con ellos, les clausuró el inmueble y prácticamente los obligó a vender el equipo a otro grupo de poblanos.
El expresidente del club Puebla, Emilio Maurer, recordó aquellos tiempos: “Llevaba una excelente relación con Piña Olaya, el gobernador de ese entonces, incluso le compramos el equipo a él, pero de buenas a primera todo cambió y comenzó una persecución contra nosotros”.
“Estábamos en plena final contra León, el partido de ida en el estadio Cuauhtémoc, fue un llenazo, entonces el gobernador quiso bajar al vestidor, y cuando lo hizo ya no había un solo jugador en el vestuario. Eso lo molestó y al día siguiente nos clausuraron el estadio”, rememoró.
El partido de vuelta se jugó en León, donde los Panzas Verdes se levantaron con el título del futbol mexicano, impidiendo que Manuel Lapuente y el Puebla sumaran la tercera estrella de su historia.
Maurer se había asociado con su tío Pablo Maurer y el empresario Arturo Migoya para comprar el equipo al gobierno del Estado cuando Piña Olaya entró al poder después del mandato de Guillermo Jiménez Morales.
Fue entonces cuando armaron al campeonísimo Puebla de la temporada 89-90 y siguieron dentro del protagonismo del futbol mexicano para repetir en la final dos torneos después.

Recordó también que en esos tiempos comenzaron los problemas con la televisión. Fue cuando descubrió que, en el futbol quien verdaderamente ganaba era la televisión con sus transmisiones y pagando una cantidad irrisoria a los clubes.
Maurer encabezó una rebelión para exigir mejores contratos, lo que logró a costa de que viniera la persecución sobre el Puebla y más tarde ser declarado persona non grata del futbol mexicano.
El Puebla fue colocado entonces en diferentes escenarios fuera de la entidad, pero una cláusula que impedía a salir al equipo de la ciudad, provocó que el grupo de Maurer fuera obligado a ceder al club a Juan Bustillos Orozco, propietario del periódico Impacto.
En la temporada 94-95, la directiva encabezada por Bustillos estuvo a cargo de la institución Camotera hasta la jornada 2. Por lo que de nueva cuenta, el equipo cambió de dueños. Fue vendido a los empresarios poblanos, de origen alemán, Udo y Uwe Thoma Kiwus.
Udo Thomas Kiwus fue nombrado el nuevo presidente del club Puebla. Entonces se habló que fue prestanombres de la empresa Televisa.
Una temporada después, 1995-96, tomó el control administrativo del club, el empresario poblano José Abed Rouanett, propietario del grupo hotelero Aristos, del autódromo Miguel E. Abed fue impulsado y de la empresa Apycsa, muy ligada a las obras públicas durante la gestión de Manuel Bartlett Díaz.

José Abed realizó cambios drásticos de imagen, dejando a un lado la tradicional franja azul en la camiseta por el color naranja. De igual forma, le cambió el mote al equipo por los Ejecutivos.
Fue hasta el Verano del 97 cuando el tradicional azul y blanco regresó a la institución, que recuperó su identidad.
El 16 de julio de 1998, José Abed entregó al club Puebla a Francisco Bernat Cid, quien en su periodo trajo a Raúl Cárdenas como técnico y este a cuatro yugoslavos que solo son recordados por su bajo nivel futbolístico Miles Knesevic, Alexander Janjic, Víctor Trenevki y Dejar Pekovic, así como por el primer descenso del equipo.
En junio de 1999, la Federación Mexicana de Futbol hizo oficial la compra del Unión de Curtidores por parte de Francisco Bernat. Dicho movimiento hizo que naciera el Puebla FC. Con lo que se evitó que la ciudad se quedara sin futbol de primera división.
En 2005, el club descendió de nuevo, esta vez sin la posibilidad de comprar una franquicia, y se mantuvo en la segunda división.

En su primera participación en la liga de plata, el club Puebla anunció la incorporación de Emilio Maurer como director Deportivo. Bajo su gestión se obtuvo el campeonato del Apertura 2005, por lo que fueron acreedores a la final de Ascenso, la cual perdieron ante Querétaro.
Pero el proyecto conformado por José Luis Sánchez Solá hizo que se ganara el título del Apertura 2006 para poder disputar de nueva cuenta el ascenso y regresar a primera división en 2007.
Tras el ascenso, los momentos de incertidumbre sobre la situación financiera del equipo se hicieron más evidentes. Debido a que el equipo sufrió para poder reforzarse y mantener la plaza en el máximo circuito. En donde aparecieron socios como Ricardo Henaine y Jesús López Chargoy.
En 2009, se dio a conocer una estafa por parte de Paco Bernat. En donde Henaine Mezher contrató una empresa que certificó las entradas y ventas de los boletos en cada juego del club Puebla.
En donde según la información que se manejó, la cantidad por clonación llegó hasta los 12 millones de pesos. Además de 30 millones por el patrocinio de TV Azteca.

Por este delito, a Bernat Cid se le revocó la representación legal y se le embargaron sus empresas por la nula rendición de cuentas y la falta de transparencia. Así mismo, fue enviado a prisión.
Empero, después de salir de la cárcel, Bernat detalló en una entrevista con la periodista Denise Maerker cómo fue presionado por el entonces gobernador Mario Marín Torres para vender sus acciones a Henaine. Las cuales eran del 51% del equipo.
Además, explicó que, tras un litigio judicial, volvió a recuperar la administración del club Puebla, pero fue por un corto lapso, pues fue detenido por la Policía Federal por el fraude de 30 millones de pesos. Esto provocó que vendiera sus acciones a un precio de 51 mil pesos. Cuando en realidad, según el expropietario, valían más de 300 millones de pesos.
Los siguientes propietarios fueron Jesús y Carlos Hugo López Chargoy, quienes por problemas económicos cedieron el equipo a Carlos López Domínguez, quien entró en negociaciones con Manuel Jiménez, presta nombres de TV Azteca, para el cambio de dueños.
En la temporada 2018-2019, el equipo pasó a manos de la televisora del Ajusco, directiva que se mantiene hasta el día de hoy.





