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PUEBLA, Pue., 14 de febrero de 2026.- El Carnaval de Huejotzingo comenzará oficialmente el próximo sábado 14 de febrero y se extenderá hasta el martes 17 de febrero, celebrándose los cuatro días previos al Miércoles de Ceniza con comparsas, desfiles y danzantes por las calles de este Pueblo Mágico del estado de Puebla.
Este jolgorio es considerado el ritual mesoamericano vivo más grande de México y, por ende, de los más tradicionales del país. Una fiesta popular que mantiene su raíz prehispánica de los primeros pobladores de Altépetl Huejotzinga. Este año se desarrollará la edición 158.
La fundación de Huejotzingo se debe a los grupos étnicos olmecas-xicalacas y toltecas-chichimecas quienes se establecieron en comunidades en las faldas del volcán Iztaccíhuatl, formando un señorío en 1173. Al igual que los tlaxcaltecas y tepeacas, la gente era de raíz nahua.
Durante cuatro días, visitantes y lugareños disfrutarán en ese municipio del festival y carnaval que transforma la vida cotidiana de sus calles por la algarabía de los distintos batallones ataviados con lujosos y llamativos trajes típicos. Se estima que poco más de 70 mil danzantes participarán.
De igual forma, serán testigos de la representación de los tres episodios que marcaron la historia de Huejotzingo y del estado.
Primero, una representación histórica de uno de los episodios más significativos de Puebla: la Batalla del 5 de Mayo de 1862, en la que el Ejército Mexicano comandado por el General Ignacio Zaragoza derrotó a las fuerzas francesas.
Para su representación se forman cinco tipos de batallones: Zuavos, Turcos y Zapadores, que personifican al ejército francés; mientras que los Indios Serranos y Zacapoaxtlas, representan a las fuerzas nacionales.
Luego, se lleva a cabo el rapto de la hija del Corregidor, que es la historia de Agustín Lorenzo, un bandolero de la época colonial que defendía a los campesinos explotados por los hacendados y que estaba enamorado de ‘La Dama’, hija del Corregidor del pueblo.

De acuerdo a la leyenda, el mítico ladrón, en una de sus aventuras por Huejotzingo, conoció a la hija de la máxima autoridad del poblado y se enamoró de ella. Como el matrimonio entre ellos no era posible por la diferencia de clases sociales, sostuvieron relaciones amorosas mediante mensajes escritos a través de su lugarteniente llamado “Tierra adentro”.
También se menciona a otro de sus hombres de confianza del afamado salteador, “El Meco”, con quien pacta el día y la hora para efectuar el escape. Es así que ambos escapan.
Aunque también se dice que un día, Agustín decidió raptar a su amada Elena y a un sacerdote para casarse a escondidas en la cueva del Zopilote. Sin embargo, el Corregidor se enteró y envió soldados a aprenderlos.
Pero la leyenda no tiene un final feliz, ya que la historia culmina cuando algunos soldados disparan e incendian la choza en la que supuestamente se encontraba la mítica pareja y cuelgan de un árbol al bandolero.
Es por eso que ahora se representa con la quema de una casa de paja para recordar la preservación de la familia.
Finalmente, se recrea el casamiento indígena tradicional, que es el relato del primer matrimonio indígena bajo el ritual católico en esa comunidad.
Una comparsa reproduce el primer matrimonio católico de indígenas, fiel argumento que invita a compartir la intimidad del ritual, sin olvidar a los novios, los padrinos y el sacerdote que bendice, a diestra y siniestra, a los espectadores.
El testimonio del primer casorio católico en América se encuentra documentado en la crónica histórica de Francisco Betancourt que relata: “En faz de la tierra se casó en esta Nueva España un mancebo de la ciudad de Huejotzingo llamado Calixto”.
Para esta representación se forman parejas vestidas con ropa de manta, sombreros, máscaras y canastas con dulces, mientras otros grupos representan a los guerreros del señorío huejotzinga, ataviados con copilli (sombrero con plumas), pecheras bordadas con detalles prehispánicos, faldas de plumas, capas y la réplica de un ‘macuahuitl’ (arma indígena).
Una gran obra que en tres actos resume, expresa y presenta al espectador la historia, cultura e identidad de un pueblo.
Durante estos días miles de danzantes y batallones representantes de los distintos barrios de la localidad, bailan y queman toneladas de pólvora, además de que lucen sus trajes típicos del carnaval.
Los atuendos que portan los danzantes son una artesanía de máscaras, túnicas, gaznes, tocados de plumas, escudos y fusiles que sus habitantes preparan con varios meses de anticipación.
Antes de esos días también hay actividades culturales y las tradicionales Mascaritas, que se realizan en los domingos previos como parte de las celebraciones preparatorias del Carnaval.
Las Mascaritas consisten en desfiles de danzantes disfrazados que representan a los “huehues” (viejitos o ancianos, en náhuatl), quienes bailan y recorren las calles, visitando las casas de los generales de las comparsas para convivir antes del inicio formal del Carnaval.
Estos danzantes, a quienes las nuevas generaciones llaman Mascaritas, utilizan máscaras artesanales hechas de materiales como cartón, tela o madera, pintadas de forma colorida.
Ellos representan a los “huehues”, un personaje central de la identidad local, y su baile simboliza la tradición de raíz y la cohesión comunitaria.
Con la firma del acta de entrega simbólica de la Plaza de Armas, dio inicio el tradicional Carnaval de Huejotzingo, preámbulo de la salida de Batallones desde la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe.
El programa de actividades es el siguiente:
Sábado 14 de febrero, 12:00 horas: Entrega simbólica de la Plaza de Armas al general en jefe.
16:30: Desfile en el primer cuadro del Zócalo municipal.
Domingo 15, lunes 16 y martes 17
12:30 horas: Desfile en el Zócalo de Huejotzingo. Se trata del recorrido de los batallones por las cuatro esquinas de la Plaza de Armas, luciendo trajes bordados a mano y máscaras de cuero.
16:00: Representación del Robo de la Dama. Una recreación teatral donde el bandido Agustín Lorenzo roba a la hija del Corregidor, cabalgando entre disparos y música.
17:00: Quema del jacal. Acto culminante del carnaval donde se incendia una choza de paja en la plaza principal, simbolizando el fin de la fiesta y el triunfo de la tradición.
Cabe señalar que la Plaza de Armas Fray Juan de Alameda, se localiza en el centro de Huejotzingo, frente al exConvento de San Miguel Arcángel.
