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PUEBLA, Pue., 14 de febrero de 2026.- En un mundo donde la violencia y las crisis económicas y de salud imperan, la astrofísica y comunicadora Anaely Pacheco Blanco prefiere que los niños miren al cielo. Que conozcan el nombre de las estrellas, de las constelaciones, los tipos de planetas, y tengan ese tipo de conocimiento que les permita imaginar y descubrir un universo que está a miles de kilómetros de distancia.
“Al final de cuentas es para entender un poquito más todo lo que nos rodea para desarrollar estas habilidades y la cosa que mencionaba hace rato es también por el simple hecho de aprender algo nuevo o sorprendernos”, comentó Anaely en entrevista para Quadratín Puebla.
Pero no todo es hermoso en la ciencia. Anaely como mujer se dio cuenta que la vestimenta importaba, que debía usar ropa seria, que algunas veces su opinión sería ignorada en el ámbito académico y que la competencia era enorme y las oportunidades laborales muy pocas.
En Puebla, según el padrón de investigadores 2025 en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) hay más de mil 800 académicos adscritos en el estado y solamente 566 de ellas son mujeres.
La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) recientemente publicó que hay 451 académicas registradas ante el SNII.
Ser una investigadora activa es complicado, sobre todo si se es mamá también, sin mencionar el reto de hacer valer la voz.
“El sistema no te deja hacerlo (ser mamá). Por ejemplo, una cosa de los contactos que he tenido dentro de la academia, que han sido mamás, es, se quejan todavía de que no hay, por ejemplo, guarderías o zonas donde puedan dejar a sus hijos mientras ellas regresan al trabajo dentro de la misma institución, sobre todo cuando son todavía muy pequeños”, comentó.
De acuerdo con un estudio publicado por Academy Managment en 2023, en Dinamarca las mujeres investigadoras activas disminuían hasta un 24 por ciento su productividad científica en comparación a sus propias parejas después de tener su primer bebé y durante los cinco años posteriores. Esto provocaba una disminución anual en sus publicaciones.
Ser científica es un reto de mucha dedicación, superar la brecha de género y tener mucho amor como el conocimiento. En el caso de Anaely, ella decidió enamorar con conocimientos astronómicos a las infancias vulnerables o con discapacidad.
Los proyectos de divulgación científica de Anaely
Recientemente en noviembre Anaely terminó un proyecto en colaboración con Unión Astronómica Internacional y Sistema Estatal DIF en el que enseño a niñas y niños de casa hogar conocimientos sobre Astronomía.
“El proyecto del Universo para Ti, Astronomía para la Resiliencia, terminó en noviembre y estuvo muy bien, aunque nada más íbamos una vez al mes con niñas, niños y adolescentes que están bajo el sistema DIF. Fue bastante interesante porque siempre estaban muy entusiastas cuando íbamos a ir, participaban”, recordó.
Ahora, en marzo de este año Anaely retomará la enseñanza de la astronomía a la comunidad sorda, donde además propondrá un lengua de señas donde se pueda incluir los más de cien conceptos que existen sobre esta área y que el sistema de señas sólo representa a ocho.
“Vamos a trabajar con la comunidad sorda aquí en Puebla con un grupo pequeño porque la idea de estas sesiones no es tanto un taller de astronomía ni un taller de lengua de señas, sino unir las dos cosas y vamos a tener sesiones de diálogo donde vamos a discutir los conceptos y vamos a proponer una seña en lengua de señas mexicana. Porque una barrera que hemos encontrado en la primera etapa del proyecto, que fue en 2023, es que de una lista con la que nosotros trabajamos de base, que tiene alrededor de 120 conceptos de astronomía, de esos solamente ocho tienen una seña reconocida y utilizada por la comunidad sorda. Entonces, todos los demás, 110 y algo de conceptos, no tienen ninguna seña y justamente esa es la primera barrera”, explicó.
¿Por qué a los niños debería interesarle la ciencia?
Para Anaely la ciencia debe ser enseñada porque ayuda a desarrollar el pensamiento crítico, ayuda a que las infancias comprendan su entorno y cómo en todas partes hay ciencia además de que permite aprender otras áreas del conocimiento.
“Pues este acercamiento a veces nos salimos de nuestras oficinas o nuestros laboratorios y necesitamos llegar a estas personas jóvenes que se pueden interesar sobre todo ahorita que hay este menosprecio al conocimiento y al aprender que también es algo que a veces se nos olvida que todos aprendemos muchas cosas en muchas formas y que no todo tiene que tener una utilidad directa en el mismo momento en que lo aprendes”, reflexionó.
Anaely Pacheco estudió la licenciatura de física en la BUAP y la maestría en Astronomía en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) además de que ya ha publicado textos sobre la divulgación científica para niños como el libro “El día en que la Gran Madre reveló cómo cocinó el universo”. Ella, ha dedicado más de 10 años a hacer divulgación científica para que los niños y los adolescentes conozcan un mundo más brillante.
“Este 11 de febrero, el Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, es justamente para hablar de todos estos ejemplos que han tenido a lo largo de la historia, estas mujeres que luego se han quedado ocultas en la historia de la ciencia, pero también hablar de estos problemas que siguen enfrentándose en la comunidad. Por ejemplo, estas faltas de apoyos para las que quieren ser mamás, la falta de oportunidades en las mismas plazas, la falta de inversión, la falta de instituciones. Entonces es bueno tratar de fomentar que más niñas y mujeres se dediquen o se quieran acercar a la ciencia, pero también hablar de estos problemas, uno, para hacerlos visibles, porque luego las emociona uno y terminan entrando y terminan desilusionándose”, señaló la entrevistada.