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PUEBLA. Pue., 22 de junio del 2026 - El triunfo del candidato conservador Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales de Colombia refleja más un voto de castigo hacia la izquierda y el progresismo que un simple giro ideológico hacia la derecha en América Latina, consideró Antonio Conde Argudo, presidente de la Asociación de Politólogos de Andalucía, PoliticAnd. El especialista señaló que el resultado electoral responde al descontento ciudadano ante problemas de seguridad, economía, corrupción e inflación.
En entrevista para Quadratín Puebla, el politólogo explicó que el avance de las fuerzas conservadoras en la región está ligado al desgaste de diversos gobiernos de izquierda que llegaron al poder con promesas de cambio social, pero que enfrentaron dificultades para cumplir sus programas, además de crisis económicas y cuestionamientos por corrupción y gobernabilidad.
Conde Argudo afirmó que el incremento de la violencia, el crimen organizado y el narcotráfico en varios países latinoamericanos ha fortalecido los discursos de “mano dura”, tradicionalmente asociados a sectores conservadores. A ello se suman el alto costo de vida, la inflación y el desempleo, factores que han llevado a los electores a buscar alternativas políticas distintas.
Asimismo, destacó que la polarización política y las nuevas formas de comunicación a través de las redes sociales han permitido el surgimiento de liderazgos de derecha con mensajes directos y críticos del sistema tradicional, lo que ha atraído a nuevas generaciones desencantadas de la política convencional.
Respecto al caso colombiano, señaló que el eventual gobierno de Abelardo de la Espriella enfrentará el reto de implementar las políticas que prometió en campaña, en un país marcado por una compleja realidad histórica, social y de seguridad. Advirtió que Colombia no puede compararse con otras experiencias de la región, como la de El Salvador, debido a sus particularidades institucionales y territoriales.
Finalmente, el presidente de PoliticAnd consideró que el resultado en Colombia forma parte de un nuevo ciclo político en América Latina, donde los ciudadanos priorizan la seguridad y el crecimiento económico. Añadió que figuras como Nayib Bukele y Javier Milei han influido en el surgimiento de nuevas corrientes conservadoras, cuyos planteamientos están encontrando eco en una parte importante del electorado regional.
En una segunda opinión, el politólogo especializado en Relaciones Internacionales y director del Centro de Estrategia Pública empatizó con esta opinión, al referir que la decisión de la sociedad es un reflejo de lo que viven actualmente, tras ser testigos del incumplimiento en las promesas que los perfiles realizaron en campaña. A su decir, es una tendencia que podría repetirse en México ya que "lo que ocurre en un lado del mundo repercute en el otro".
"Y aunque tenemos diferentes culturas y sociedades enfrentamos problemáticas bastante parecidas en lo que tiene que ver con el narcotráfico, inseguridad y con una precarización de los mercados laborales, la falta de acceso a oportunidades a seguridad social en diferentes sectores de la población o grupos vulnerables, también implica aceptar que estos gobiernos que llegaron con altas promesas de poder cumplir y cambiar estas dinámicas de rezago y de exclusión social, pues, no se han visto de pronto favorecidos con todas las promesas o cambios que quisieron implementar", finalizó.
El eventual triunfo de Keiko Fujimori en Perú representaría un momento político de gran relevancia por el peso histórico del apellido Fujimori y pondría nuevamente en el centro del debate la visión de país que desean los peruanos, consideró Antonio Conde Argudo, presidente de la Asociación de Politólogos de Andalucía, PoliticAnd.
El especialista señaló que la llegada de la líder conservadora al poder sería interpretada por algunos sectores como una opción de estabilidad institucional, defensa del mercado e impulso a la inversión privada. Sin embargo, otros grupos mantienen reservas por las controversias que rodearon el gobierno de su padre, Alberto Fujimori, y por las preocupaciones relacionadas con la calidad democrática y la concentración del poder.
A juicio del analista, un eventual regreso del fujimorismo al gobierno también significaría la reaparición de una de las fuerzas políticas más influyentes de Perú desde la década de los noventa, con un mayor énfasis en temas de seguridad, crecimiento económico y una menor intervención del Estado en distintos sectores.
Conde Argudo consideró que el resultado electoral pone de manifiesto la profunda división de la sociedad peruana y las dificultades que enfrenta el país para construir consensos amplios. Además, anticipó que un nuevo gobierno fujimorista podría generar tensiones con sectores que defienden agendas vinculadas a los derechos humanos y al fortalecimiento de los mecanismos de control institucional.
El politólogo también estimó que los cambios políticos en Perú y Colombia podrían tener repercusiones en el resto de América Latina, incluido México, al fortalecer los discursos de derecha en materia de seguridad y economía. No obstante, aclaró que cada nación tiene dinámicas propias y que los resultados en Sudamérica no determinan el rumbo político mexicano, aunque sí influyen en el debate regional sobre el papel del estado, el mercado y las demandas de las nuevas generaciones.




