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PUEBLA, Pue., 2 de junio de 2026.- A 44 años de la masacre de Rancho Nuevo, ocurrida el 2 de junio de 1982 en el municipio de Pantepec, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla (CDH Puebla) recordó este episodio como una de las violaciones más graves a los derechos humanos registradas en la entidad, en la que fueron asesinados decenas de campesinos indígenas que luchaban por la restitución de tierras.
Durante una rueda de prensa, el organismo señaló que este crimen no debe verse únicamente como un hecho histórico, sino como una herida que permanece abierta debido a la falta de justicia y al prolongado escenario de impunidad que rodea el caso.
La CDH Puebla destacó que, de acuerdo con investigaciones incluidas en la edición 17 de la Gaceta Derechos Humanos, la masacre forma parte de un patrón sistemático de represión contra comunidades campesinas e indígenas durante el periodo conocido como la “guerra sucia” en México.
El análisis documenta violaciones graves a los derechos humanos, entre ellas ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y actos de tortura. Las investigaciones refieren que entre 25 y 39 campesinos tepehuas y totonacos fueron asesinados por grupos de pistoleros y “guardias blancas” vinculados a terratenientes de la región, en medio de un conflicto por la tenencia de la tierra.
La Comisión subrayó que la impunidad en este caso no puede considerarse una falla aislada, sino parte de un mecanismo de control territorial que favoreció intereses privados y obstaculizó las demandas agrarias de los pueblos originarios.
Asimismo, sostuvo que recordar lo ocurrido es un llamado a preservar la memoria colectiva, garantizar el derecho a la verdad y fortalecer los esfuerzos para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
La edición más reciente de la Gaceta Derechos Humanos dedica diversos artículos al estudio de las masacres de Rancho Nuevo y Monte de Chila, con el objetivo de rescatar la memoria de las víctimas y contribuir a los procesos de justicia y reparación pendientes.
Según el artículo de la revista de la CDH Puebla, la mañana del 2 de junio, un grupo de pistoleros y "guardias blancas" (grupos paramilitares financiados por terratenientes) rodeó a los campesinos mientras trabajaban la tierra y perpetró la matanza en Rancho Nuevo Pantepec, Puebla.
Se estima que fueron asesinados entre 25 y 39 campesinos, algunos de ellos ejecutados a quemarropa junto a la bandera mexicana. Las autoridades estatales mostraron una “desidia absoluta”, permitiendo que los cuerpos quedaran expuestos a la intemperie y a la fauna durante días antes de que sus familiares pudieran rescatarlos.




