Nada Personal
México fue derrotado por Inglaterra en el partido de octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 acaecido el domingo siete de julio de dos mil veintiséis en el Estado Ciudad de México.
Se calificaba como “una oportunidad de hacer historia”, “un partido histórico” o el “juego más importante en la historia del futbol mexicano”.
El juego fue un gran espectáculo, sin duda alguna y mantuvo a todos los espectadores al ras del asiento y con las emociones a flor de piel.
Sin embargo, como dije al iniciar, el tricolor fue eliminado de la copa del mundo. Y ahora surge una pregunta, ¿Qué sigue? o ¿Ahora qué?
Creo que esta selección y su cuerpo técnico deberían mantenerse trabajando juntos, pues por la edad de muchos jugadores, tienen demasiado tiempo para afinar sus habilidades y su cohesión como equipo. No descartaría que, su papel pueda ser aún mejor en futuros torneos, incluida vigésima cuarta edición del torneo mundialista que se llevara a cabo en el 2030.
La selección nacional nos regaló días grandiosos, porque a pesar de saber que es una meta muy difícil de alcanzar, la esperanza es lo que nos hace sentir vivos y da la fuerza necesaria para no dejarse rendir. Nuestro país es motivo de alto orgullo y su gente aún más.
Algunos dicen que el torneo está arreglado, y que va ganar un país de la Unión Europea, que es política hecha espectáculo, pero aun así, a muchos nos hizo sentir muy bien ¿no?
Se puede sentir emoción por un partido y al a vez ser políticamente consciente y no negar todos los problemas estructurales que la FIFA de la mano del anglocentrismo y neocolonialismo representan.
No obstante, hubo gente que se negó a festejar, que decidieron seguir en sus luchas y manifestándose y eso también está bien.
¿Y si no dañan propiedad privada y no muere gente en las celebraciones?
¿Y si no denigramos movimientos y movilizaciones y dejamos de solapar la violencia de las celebraciones?
¿Y si no olvidamos lo que realmente importa, como los ecocidios?
¿Y si no dejamos que los pueblos mágicos y ciudades se gentrifiquen?
¿Y si no permitimos que después de trabajar toda la vida la gente se quede sin pensión digna?
¿Y si, si dejamos de naturalizar la competencia y dejamos de creer que la comida y la vivienda son un privilegio para los más aptos?
Vaya reflexiones que tenemos que seguir haciendo después de terminado (para México) el mundial de futbol…




