Nada personal
En México, el tránsito hacia un sistema de salud verdaderamente universal ha sido una aspiración histórica que, por décadas, se vio limitada por la fragmentación institucional, la desigualdad en el acceso y la complejidad administrativa. Hoy, la implementación de una credencial única de salud emerge como una pieza clave para superar estas barreras estructurales y avanzar hacia un modelo más justo, eficiente y centrado en las personas.
La credencial única representa, en primer lugar, un instrumento de inclusión. Durante años, millones de mexicanos quedaron atrapados en un laberinto burocrático que condicionaba su acceso a servicios médicos según su afiliación laboral o institucional. Este esquema no solo generó desigualdades profundas, sino que también vulneró el carácter universal del derecho a la salud. Con la credencial única, se rompe esa lógica excluyente: el acceso deja de depender de la pertenencia a una institución específica y se convierte en un derecho efectivo, garantizado por el Estado.
Lee el artículo completo en Quadratín Michoacán.




