Cohesión Social
Alguien sabe o ha visto en el estado a la presidenta del CDE del PRI en Puebla, Xitlalic Ceja García, diputada federal por lista plurinominal.
El 5 de marzo pasado fijó una postura bien temeraria al írsele al cuello al proyecto de reforma electoral, calificándola como “ley Maduro”, al igual que su jefe Alejandro Moreno Cárdenas.
Seguramente en su unción de dirigente priista de s conferencias de presa, Ceja García puso a temblar a la cúpula de la 4T con sus declaraciones “tronantes” contra la reforma electoral.
Pero casualmente de los temas tan variados y polémicos de interés de los poblanos, la presidenta del otrora partido mayoritario guarda silencio.
Era más poblano el dirigente interino enviado por el CEN, el guerrerense Juan José Castro, quien durante su periodo para organizar la elección para la designación de nuevo dirigente, luego de la defección del senador Néstor Camarillo Medin, fija postura respecto a diversos temas del estado, criticó hasta los baches.
Partido opositor como lo es, lo que queda del PRI en el estado optó por el silencio respecto de temas polémicos como el Cablebús, del presunto involucramiento de alcaldes de Morena con la delincuencia, menos hacer referencia a la inseguridad pública ni a homicidios dolosos como los ocurridos en la zona de Angelópolis.
Y no necesariamente Xitlalic Ceja debe ser opositora por sistema a todo lo que hacen los gobiernos de Morena, pero puede manifestar el respaldo a las acciones de gobierno del oficialismo, pero ni por asomo fija una postura crítica.
Guardó silencio la dirigente priista pese a circunstancias de coyuntura como la renuncia a su afiliación como priistas de la exalcaldesa y exdiputada poblana Banca Alcalá Ruiz, con el agravante de anunciar su afiliación del Partido Acción Nacional.
Se le observa la actitud desdeñosa de la presidenta del CDE del PRI en torno a diferentes temas de interés para los poblanos, pero el hacer mutis solo es un indicativo del sospechoso pacto de silencio con sus excorreligionarios del PRI que regresaron ahora al poder a través de Morena.
Contrasta el silencio –¿pactado?- de la dirigente estatal del PRI Xitlalic Ceja García, el presidente del CEN Alejandro Moreno Cárdenas implora recuperar la alianza electoral en los comicios del 2017 en las gubernaturas y distritos electorales, con el PAN y MC.
Puebla es posible no sea prioridad para “Alito” Moreno en las elecciones intermedias municipales y legislativas, de ahí el desdén de la legisladora federal, pero está en juego el registro local si no logra el porcentaje mínimo que establece la ley.
Debilitado por desfondado como está el PRI en Puebla, la actitud pasiva y el pacto de silencio de Ceja García para no tocar ni con el pétalo de una rosa a los gobiernos de Morena en el estado, no constituye opción ni interés alguno del electorado, y eso es de alto riesgo.
Si el pacto de silencio con el gobierno de Morena 4T en el estado es garantía de mantener el registro, tampoco debería confiarse porque hay prioridades y preocupaciones con los registros locales de los partidos satelitales PT y PVEM, y uno más, el PRI, abarata el negocio y complica cucharear los resultados en el IEE, al servicio del gobierno.
Si “Alito” Moreno cerró el negocio con el gobierno de Morena en Puebla para rentar la franquicia a cambio del registro local y el financiamiento público, con la reforma electoral se le complicará, aunque el silencio sale carpo, pero sin base social ni electoral, de que le sirve al oficialismo un muero viviente como lo es el PRI en el estado.




