Cohesión Social
Los sesgos de la misoginia se trasladaron a la tecnología en la comunicación virtual con el uso de la Inteligencia Artificial donde se repiten patrones de discriminación a las mujeres.
Estos sesgos se reflejan en sistemas automatizados y algoritmos perpetúan estereotipos de género, lo que refuerza y amplifica las disparidades existentes entre hombres y mujeres en diversos ámbitos.
Los sesgos de género en la Inteligencia Artificial, no son un fenómeno aislado sino una manifestación directa de las desigualdades estructurales presentes en la sociedad.
Abordar estos sesgos requiere un compromiso profundo y consciente que implica intensificar la participación de las mujeres desde la recolección de datos hasta el diseño y la implementación de las tecnologías, garantizando que los sistemas de Inteligencia Artificial sean justos e inclusivos para todas las personas.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, se debe reconocer que el entorno digital lejos de ser un espacio neutral se ha vuelto hostil.
No solo enfrentan las mujeres una brecha salarial persistente, acoso laboral, ahora fomentado por la impunidad de los entornos virtuales.
Además, se enfrentan las mujeres a una realidad alarmante: la tecnología está heredando los prejuicios; los estudios globales demuestran que el 44% de las inteligencias artificiales presentan sesgos de género.
Los párrafos anteriores -y subsecuentes- los he retomado de la aportación de una mujer brillante, la doctora Elva Rivera Gómez, investigadora de la (Benemérita) Universidad Autónoma de Puebla, militante de izquierda, feminista a toda prueba, una mujer excepcional que aporta a la academia.
Subdirectora Institucional de Igualdad de Género de la (B)UAP, que en la semana de la ciencia empodera a las niñas en la perspectiva del uso de las tecnologías, ampliar el campo de las ciencias exactas en favor de las mujeres científicas.
En la apertura de los trabajos de talleres y coloquios de las mujeres y niñas en la ciencia, destacó un 25% combinan estos sesgos con discriminaciones raciales y sistémicas; si no intervenimos, el mundo virtual en lugar de democratizar el conocimiento profundizará las brechas que durante años han intentado cerrar.
Subrayó el papel de la Máxima Casa de Estudios como una de las principales universidades en la región central del país en la formación del talento, aunque en la representación femenina en estas áreas es un desafío nacional.
La BUAP -explicó la doctora- trabaja para reducir la brecha de género con una participación en carreras técnicas donde ronda alrededor del 33% en Puebla la representación femenina en el entorno regional.
Empero en el caso de la participación de las mujeres en carreras de Ciencia e Ingeniería en la principal universidad pública contribuye con el 33% a nivel estatal la participación en ciencia de más de 400 investigadores.
La BUAP impulsa la ciencia en México consolidando el papel del género femenino, así como las iniciativas de capacitación se han impulsado programas específicos como el de becas para 1,750 mujeres, para fortalecer sus habilidades tecnológicas.
La oferta educativa de la Universidad Autónoma se concentra en diversas facultades y áreas como la facultad de Ciencias de la Computación, la de Ingeniería, Tecnologías de la información; las licenciaturas en ingeniería Agro Hidráulica y Agronomía.
La maestría en ciencias de la electrónica, ciencia y tecnología de alimentos -sólo por citar algunas- la BUAP ha sido señalada como una institución comprometida con la reducción de la brecha de género reconociendo que la participación de las mujeres en la ciencia, ilustró Elva Rivera, durante la presentación del “cuarto coloquio científicas BUAP, agentes de cambio”.




