Cohesión Social
Los tres jóvenes asesinados y las cinco personas heridas en el bar Sala de Despecho, fueron confundidos por sicarios del grupo delictivo La Barredora.
Es la conclusión que arrojó la indagatoria de los agentes de la Fiscalía General del Estado (FGE), y los presuntos responsables capturados fueron vinculados a proceso.
Esta determinación echó abajo la narrativa del multihomicidio y ataque “planeado” minuciosamente, así como la insinuación mal intencionada de criminalizar a las víctimas.
Se llegó a difundir información fake respecto a los presuntos malos pasos de los jóvenes al insinuar vínculos con adicciones y malos pasos.
Tal insinuación de hacerse de malas compañías se llevó al plano de un promocional publicitario “oficial” al exhortar a los padres de familia cuidar los pasos de sus hijos a dónde acuden, con una carga prohibitiva de salir por las noches a divertirse.
A este ambiente mediático de criminalizar y revictimizar obligó a los padres de familia a salir a la calle para pedir no ensuciaran los nombres y la memoria de sus hijos abatidos.
Sin embargo, pese a los ruegos, las autoridades correspondientes no fueron empáticas con los familiares y amigos de las víctimas; no fueron escuchados ni atendidos, y por el contario les atizaron con ataques velados de “servir a la oposición” para dañar la imagen del gobierno.
Padres, madres, hermanos, primos, amigos… no fueron recibidos por las autoridades de los diferentes órdenes de gobierno; no se publicaron esquelas oficiales para dar el pésame.
Posterior a los hechos ocurrido la madrugada del 14 de febrero, las versiones digitales interesadas seguían machacando con las insinuaciones vergonzantes de que la “la gente de tez blanca” de la Ibero, Udlap, etcétera, también andan en malos pasos.
Lejos de esclarecer los hechos criminales y acompañar a los deudos en su dolor, personas por alguna inexplicable razón acusaron a diestra y siniestra de “carroñeros” a todo aquel que se atreviera a condenar los crímenes y a criticar la inseguridad pública. (léase Olga Caballero Garci-Crespo y cía.)
Ganó más espacio -o se los dieron- la narrativa del titular de la SSP vicealmirante Francisco Sánchez, de la teoría de la “planeación anticipada” (sic), propio de una novela policiaca, ensuciando las labores de investigación de la FGE, y prejuiciando con el presunto “móvil”.
Una y otra vez el titular de la SSP estatal se tomó atribuciones que no le corresponde, y es entendible porque es un militar sin carrera ni experiencia policial, pero con una lengua capaz de tergiversar hechos e invadir facultades jurídicas de la FGE.
La conclusión a la que arribó la FGE solo confirma el fracaso y la sospecha de la inexistencia de una estrategia contra la inseguridad pública, y la violencia que impone la delincuencia, rebasa por mucho a los mandos policiales militarizados.
Por alguna razón poderosa que se desconoce hasta el momento, varios de los militares de Marina permanecen en los cargos policiales gozando de una jugosa doble beca, con resultados insultantes en perjuicio de la sociedad al estar vulnerable ante la delincuencia.
Si se “confundieron de objetivo” los sicarios de La Barredora, eso no repara el daño ni la pérdida de vidas inocentes, como tampoco lo repara una impensable disculpa pública de los encargados de la seguridad pública.
Lo mismo dañaron las balas de los delincuentes que las palabras y el uso mediático para prejuiciar y criminalizar a las víctimas, en este y en otros casos.
Es el mejor momento para el manotazo en la mesa de la paz y evaluar con el gobierno federal el desempeño de los enviados para hacerse cargo de la seguridad pública en Puebla, porque los resultados no tienen contentos a muchos..




