Nada Personal
En el régimen de la 4T, todos mientes, menos ellos: presidentes, secretarios de Estado, gobernantes, legisladores, alcaldes, dirigentes partidistas, funcionarios públicos, jueces, magistrados y ministros del acordeón, etcétera.
Cuando el que miente acusa a otros de mentir, confirman poseer mitomanía, trastorno psicológico que se caracteriza por la necesidad incontrolable y compulsiva de mentir.
Un mitómano es una persona que padece mitomanía. A diferencia de una mentira común para evitar problemas, las historias del mitómano suelen ser exageradas o inventadas, a menudo impulsadas por el deseo de atención, admiración o evasión.
Son preocupantes los niveles de mitomanía de gobernantes, alarmantes, porque si son capaces de mentir, por su trastorno psicológico, los vuelven peligrosos para la sociedad y la nación.
Vayamos a los hechos más recientes de la negación de hechos, es decir, mentir, pese a las evidencias.
Negaron los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) la existencia de “acordeones” para inducir el voto en las elección de jueces, magistrados del Poder Judicial Federal, y de los ministros de la Suprema Corte.
Andrés Manuel López Obrador, como presidente, mintió al asegurarle a la nación haber extinguido el huachicol -el robo de hidrocarburos mediante tomas clandestina en ductos de Pemex- , así como el haber acabado con la corrupción, pero mintió al ocultar el atraco a Segalmex.
Durante esa administración de las mentiras, destacan las del vocero de la crisis por la pandemia por el covid, Hugo López-Gatell, (el doctor muerte) al mentir con las cifras de fallecidos por la enfermedad.
Mitómanos ambos, López Obrador y López Gatell, mintieron al exhortar a la población a prescindir del cubrebocas; apelar a la autoridad moral del presidente como antídoto al virus, o de plano, aberrante, exhibir una imagen religiosa (estampita del sagrado corazón de Jesús) como “escudo” contra los contagios, y tan mintió el principal mitómano que se infectó en dos ocasiones.
Lo más grave para el país, que ha costado sangre y vidas, al mentir con la estrategia de los abrazos y no balazos, defender los derechos humanos de los delincuentes, con el cuento de que, atacando las desigualdades sociales, acabaría con la delincuencia e inseguridad.
Contrario a ello, AMLO facilitó el mayor florecimiento de la delincuencia, al grado de llegar a una asociación delictiva para el robo a Pemex y a la nación con el multimillonario huachicol fiscal, por mencionar lo menos del peor escándalo.
Mintió el titular de la Marina Armada de México Rafel Ojeda, e hizo lo propio el presidente para encubrir a marinos familiares del secretario, efectos del Ejército, de la Guardia Nacional, en la operación del huachicol fiscal con lavadores del CJNG.
Mienten como respiran al ocultar los nexos del exsecretario de Gobernación Adán Agusto López Hernández con su exsecretario de Seguridad Pública Hernán Bermúdez, quien dobleteaba como policía y jefe criminal de La Barredora.
Ocultan la verdad y mienten de los vínculos de AMLO a través de Rubén Rocha Moya con el cártel de Sinaloa para ganar la gubernatura y cogobernar con los criminales al cederles cargos públicos.
Mintieron las legisladoras de Morena al darle la espada a las mujeres violentadas, al encubrir con el fuero a los agresores y depredadores sexuales Cuauhtémoc Blanco y Félix Salgado Macedonio. Marcela Lagarde, dudó esté orgullosa de esas morenistas.
El embajador de EU en México Ken Salzar, “mintió”, menos el dictador Nicolás Maduro al robarse la elección presidencial en Venezuela y reprimir a su pueblo; como mintieron al salvar al pedófilo de Evo Morales de ir a prisión, utilizando un avión militar para sacarlo de Bolivia.
Mienten Vicente Fox y Felipe Calderón, pero no así López Obrador y Rocha Moya con sus nueve secuaces, éstos últimos mentirosos respecto al lugar y modo en que fue asesinado el diputado federal electo de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén, usado como carnada por Los Chapitos y Rocha Moya para privar de la libertad a Ismael El Mayo Zambada para entregarlo al FBI en un aeropuerto fronterizo de Texas.
Lo más inhumano, por cobarde y jodido, las acusaciones de López-Gatell de presuntos “intentos golpistas” de padres de familia que reclamaban medicamentos para el tratamiento de cáncer de sus hijos; meses después se reveló la criminal caducidad de medicamentos no entregados.
Además de la mentira monumental de la megafarmacia del mitómano mayor, la Secretaría de Salud confirmó el hallazgo de un lote de aproximadamente 18 millones de piezas de medicamentos e insumos médicos caducos (con un valor superior a los $121 millones almacenados en el Hospital Infantil de México Federico Gómez.
Todos mienten, menos los mitómanos del oficialismo donde padecen de mitomanía, un verdadero trastorno psicológico.




