Nada Personal
La izquierda colombiana es democrática y un buen ejemplo de congruencia fue admitir la derrota en la elección presidencial que ganó el derechista Abelardo de la Espriella.
Con el reconocimiento de la derrota por el abanderado de izquierda Iván Cepeda, echó abajo el invento del régimen de la 4T-Morena de la conjura de la derecha internacional.
A pesar del estrecho margen de diferencia entre el vencedor y el perdedor, de menos de un 1%, al reportarse un 49.6% contra el 48.7%, no salieron a las calles a denunciar un fraude, ni pidieron el recuento de voto por voto, casilla por casilla.
A diferencia de la izquierda electorera del viejo PRI en Morena, los colombianos en el gobierno mostraron madurez y vocación democrática, de lo que no pueden presumir los priistas de Morena en el poder en México.
Cepeda "decidido aceptar el resultado: lo hago como un acto de responsabilidad democrática. Lo hago para contribuir a la convivencia, a la paz y al diálogo entre colombianos. Lo hago porque creemos profundamente en la democracia y estamos convencidos de que las diferencias políticas deben resolverse mediante la participación ciudadana, el respeto a las instituciones y la deliberación pública".
Ese discurso de la izquierda democrática de la izquierda colombiana contrasta con el discurso maniqueo de odio, rencor y división de los mexicanos utilizados por el régimen de la 4T que descalifica a opositores como traidores a la patria, conservadores de derecha, etcétera.
Por fortuna Colombia se alejó de la tendencia de la línea dura de la izquierda primitiva y bananera que se implementó por el chavismo en Venezuela y por el obradorismo en México.
Los colombianos acudieron a las urnas donde retiraron el sufragio a la izquierda de Petro, al priismo nacionalista de Andrés Manuel López Obrador, cercano en su práctica a los dictadores Miguel Díaz-Canel, en Cuba, y a Daniel Ortega-Rosario Murillo, en Nicaragua.
La moderna izquierda latinoamericana como la chilena liderada por los expresidentes Gabriel Boric Font y Michelle Bachelet Jeria, está alejada del perfil del autoritarismo mesiánico del priista López Obrador, la izquierda light de Claudia Sheinbaum, y contrastante con la del dictador Nicolás Maduro.
Sheinbaum se precipitó al apoyar de inmediato la denuncia infundada de un presunto fraude electoral en la elección presidencial, en respaldo a su homólogo Gustavo Petro, pese al discurso de la no intervención extranjera.
Sheinbaum repitió la postura obradorista de intervenir en los asuntos internos de países latinoamericanos como en Perú, Ecuador, Honduras, El Salvador… y como en la casa del jabonero, el que no cae resbala.
Los mexicanos, que no el gobierno, lo que sí podemos exigir es el respeto a los derechos humanos, a favor de las libertades democráticas y pugnar por la liberación de presos políticos, como los hay en cientos y miles en las cárceles de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
La OEA reconoció la necesidad de restaurar la democracia en esos países dominados por las dictaduras, e instó a la liberación de los presos políticos
“En las Américas no hay lugar para la persecución política ni para el encarcelamiento basado en opiniones o en la disidencia”, puntualizó el organismo al exigir la excarcelación incondicional de todas las personas detenidas por esos regímenes.
La Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) expresó el martes su preocupación por la situación democrática en Cuba, Nicaragua y Venezuela, y reiteró la necesidad de restaurar la democracia, garantizar el respeto de los derechos humanos y liberar a todos los detenidos por razones políticas.
En Cuba, el régimen castrista, liderado por el dictador Miguel Díaz-Canel, lleva años empobreciendo a la sociedad cubana, al igual que la dictadura nicaragüense de Daniel Ortega y Rosario Murillo que lleva casi dos décadas encabezando el poder del país.




