Columna Descomplicado/Jorge Robledo
(Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.)
Este fragmento del Poema 7 del libro "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" (1924) del poeta chileno Pablo Neruda describe la escena de “amour” de un marino de la Semar que, enviado como mando policial, terminó en matrimonio con la alcaldesa.
Los enviados de la Marina Armada de México no salieron muy buenos que digamos para implementar políticas públicas en la prevención de delitos a favor de la seguridad pública y abatir los índices delictivos, pero sí buenos para los asuntos del “amour” parisino.
Es el caso del destituido secretario de Seguridad Pública del Estado del municipio mixteco de Acatlán de Osorio, el Teniente Juan Alberto Domínguez López, atrapado por cupido, flechazo que lo unió a su jefa, la presidenta municipal Guadalupe Lucero Bárcenas.
La culminación del romance entre el secretario de Seguridad Pública y la alcaldesa morenista de Acatlán de Osorio, confirmó lo que era un secreto a voces.
La relación privada estuvo involucrada en la crisis de gobernabilidad en esa demarcación, ligados a presuntos desvíos de recursos, prácticas de nepotismo, enriquecimiento, sobresueldos de la munícipe y viajes de placer a París, Francia con cargo al erario municipal.
Se ha revelado que en medio de esta crisis política y de seguridad pública en Acatlán de Osorio, el marino y la alcaldesa contrajeron matrimonio este martes 23 de junio, de acuerdo con el acta de matrimonio extendida por el Registro Civil de Atlixco, en la Oficialía 0003 libro 2 Número de Acta 0021.
Un asunto privado trascendió a la escena política y pública porque el marino irrumpió en una sesión del Cabildo del ayuntamiento de Acatlán para defender a la presidenta municipal contra la votación de cuerpo colegiados de gobierno para destituir a la edil.
Domínguez López, en su calidad de secretario de Seguridad Pública, no tenía ninguna facultad legal con base a la Ley Orgánica Municipal para hacer uso de la palabra en el Cabildo de donde sólo tienen voz y voto los representantes populares electos.
Pero el marino, sin conocimiento alguno de las leyes y reglamentos municipales, apeló a su derecho de intervenir en defensa de la presidenta municipal, por una relación sentimental y porque formó parte del grupo político de la alcaldesa, enfrentada con la mayoría de los regidores de su mismo partido político: Morena.
Como el amor es más fuerte que la democracia impuesta por la mayoría de los regidores, la alcaldesa Lucero Bárcenas restituyó en su cargo a su amado como secretario de Seguridad Pública, al desconocer la resolución del Cabildo.
Se trató de una verdadera historia de amor, mezclada con prácticas de nepotismo, política facciosa en perjuicio de la población, presuntos actos de corrupción por el desvío de recursos municipales con fines personales, así como enriquecimiento.
Se trata de denuncias que no son investigadas por una instancia como el Congreso local, y optó el gobierno estatal a través de Gobernación a una “conciliación”, a lo que se oponen los regidores y piden al Congreso local la revocación del mandato a la feliz “novia” alcaldesa morenista.
La acción ilegal del Popeye de la Semar y los cuestionamientos a su desempeño como secretario de Seguridad Pública, motivaron lo destituyeran del cargo.
En respuesta a la Secretaría de Seguridad Pública estatal se hizo cargo de la seguridad publica en ese lugar, acosado por células del crimen organizado procedentes del estado de Guerrero.
Pese a la intervención de las secretarías de Seguridad Pública y Gobernación del gobierno del estado, la crisis política y de gobernabilidad persiste en Acatlán de Osorio, y en medio de esta pugna de la alcaldesa con los regidores, Lucero Bárcenas y Dominguez López se casaron.
(En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.)
En el gobierno Por Amor a Puebla, abundan los funcionarios y servidores públicos cachondos; empezó en el jet privado del amour, con Belinda.
Pero les pegó duró el amour en la Secretaría del Bienestar: la güera de Morena Natalia Suárez del Real, delegada en Puebla, con su jefe Edgar Chumacero; y la exdelegada en Libres, Anallely López Hernández, con el narcocetemista constructor del CJNG, Nazario Ramírez Ramírez. Y se suma Michelle Talavera, con un influencer, al que favoreció, por “amour” con un contrato de más de 300 mil pesos. Por amor a Puebla.