Nada Personal
Como lo dictó Andrés Manuel López Obrador, en una perversidad irreductible: todo aquel que no esté de acuerdo con el régimen de la 4T, está en contra del “movimiento”.
Diferir de la manera de gobernar de la 4T es razón suficiente para ser considerado “facho” (fascista), de la derecha internacional, opositor y hasta parte de la “botiza” (granja de bots).
Claudia Sheinbuam, ve entonces en las manifestaciones de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) una conspiración de la derecha, y -hasta- de medios de comunicación.
Trabajadores del IMSS salieron a las calles a demanda un mejor salario y mejores condiciones de trabajo, el abasto de medicinas e insumos para realizar su trabajo en clínicas y hospitales.
Pese a esos prejuicios maniqueos, la realidad está en las carencias en los servicios de salud del IMSS y del IMSS-Bienestar, por el fallido sistema de salud y por los recortes financieros en el gasto federal.
Los servicios de salud deberían ser suficientes, porque solo para los derechohabientes los trabajadores aportar de sus salarios dinero para la atención médica, y los patrones cumplen con las cuotas, suficientes para cumplir con los servicios de salud de los trabajadores y sus familias.
Los recursos financieros deberían ser suficientes porque el IMSS-Bienestar (que sustituye al fracasado Insabi y destruyó el Seguro Popular) asumió el presupuesto de los servicios de salud de las entidades, para centralizarlas en la federación, lo que resultado un desastre.
Lo ocurrido con las protestas de los trabajadores del IMSS contra el incremento salarial del 2.9 por ciento acordado en septiembre por el Congreso Nacional Ordinario del SNTSS, con directivos del IMSS, es una válvula de escape social por el hartazgo de carencias el SS.
El resultado de la votación en caso de rechazarse el incremento de 2.9 por ciento -por debajo del índice inflacionario- y 3.9 por ciento en prestaciones (concepto II), con el 6.8 global, solo obligaría al SNTSS convocar a un congreso extraordinario, pero no motivará un paro laboral.
Se trata en efecto de una crisis laboral en el SNTSS y de los servicios de la salud, que involucra al régimen de la 4T y al partido Morena.
En el primer caso, porque el gobierno es el responsable del manejo financiero del Seguro Social y de los servicios de salud; y, en segundo lugar, porque el dirigente sindical del SNTSS, Rafael Olivos Hernández, es diputado federal de Morena.
La otra crisis, que involucra también al IMSS, es el mercado laboral donde el empleo formal se reduce por una economía informal que utiliza mano de obra sin ningún sistema de seguridad social, y por lo tanto sin que los empleadores paguen cuotas al IMSS.
Sólo en Puebla, confirmado por la subsecretaria de Empleo e Inspección de la Secretaría de Desarrollo Económico y Trabajo, Raquel Medel Valencia, 7 de cada 10 personas de la población económicamente activa en el estado trabajan en la informalidad.
El 70 por ciento de la población económicamente activa (PEA) esta en la informalidad laboral, por encima del 55 por ciento nacional, y supera en Puebla los 2.1 millones con empleo informal.
Durante el primer trimestre de 2024, en el 75.6 por ciento de los 217 municipios de Puebla más del 80 por ciento de la población ocupada trabajaba en la informalidad, precisó la funcionaria pública.
Sin trabajadores con empleo formal sin cotizar en el IMSS, y sin cuotas patronales, es evidente la caída de ingresos del Seguro Social, y más los recortes anuales al gasto federal a la salud, las consecuencias son elocuentes, no por la acción de la ultraderecha contra la 4T.
Es bien fácil buscar culpables desde el gobierno de la 4T por los errores de sus acciones de gobierno por un mal manejo de la economía y las finanzas púbicas utilizadas en el gasto social del Bienestar, como mecanismo clientelar, que causa distorsiones fiscales y económicas.




