Nada Personal
Pretender ocultar con mentiras esas piernas estilo MarIlyn Monroe (fantaseo) expuestas al sol en una ventana del Palacio Nacional, fue como el argumento de las “gotitas” de petróleo y los buques fantasmas, para explicar el derrame en el Golfo de México.
Mentir a la nación con la versión oficial del presunto uso de Inteligencia Artificial (IA) en la composición fotográfica de la desinhibida pose de piernas al sol, ha contribuido a la pérdida de credibilidad presidencial.
Escuchar y ver desde el pulpito de las mañaneras de la predica presidencial la verdad absoluta e inobjetable -propia de países gobernados por tiranos- descalificando y acusando de “falsa” la versión de Greenpeace, es uno de los episodios más graves.
Los pescadores veracruzanos y residentes de fraccionamiento en el municipio conurbado no solo lanzaron la alerta de la fuga del hidrocarburo, sino que emprendieron la batalla para la recolección de residuos de petróleo que escupía el mar en las playas.
La tragedia ambiental es tan dolorosa como la muerte de pasajeros en el tren interoceánico que el gobierno resolvió a billetazos; y las pérdidas por el descarrilamiento del Tren Maya, o las muertes por incendios en fugas en la refinería Dos Bocas, en Tabasco.
Faltaban manos para limpiar las palayas del municipio pesquero de Alvarado: en Mata de Uva, Antón Lizardo y la zona de playas de la Riviera Veracruzana, zona conurbada con Boca del Río.
Ni la secretaría de la Marina, el ayuntamiento de Alvarado, la Semarnat, ni la secretaría del Medio Ambiente estatal de la gobernadora zacatecana de Veracruz, reaccionaron de inmediato a la tragedia ambiental.
Natural de tierras áridas desérticas sin litorales marítimos, la gobernadora zacatecana de Veracruz descalificó los llamados de auxilio de la población afectada por la contaminación, y con total insolencia, aseguró se trataba solo de “gotitas” de chapopote.
La presidenta científica, sin rigor científico, hizo casos a sus asesores de imagen y a los funcionarios del Pemex para mentir e inventarse los buques petroleros “fantasma” para acusarlos como los causantes del derrame.
Las mentiras y descalificaciones desde el poder político central -como siempre ocurre en la 4T- es replicadas en los medios digitales afines que se han inventado, y el uso de bots; hicieron de la mentira una verdad absoluta, nomás porque lo dijo la presidenta científica, producto mediático para millones de zombis dominados por el estómago con Bienestar.
Es el síndrome patológico de la enfermiza mentira presidencial desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien ocultó y mintió el ecocidio con el sur sureste y la península de Yucatán, con la obra del Tren Maya.
AMLO no era científico, pero sí con “master” de mitómano, y la verdad presidencial era incuestionable, como aseverar haber acabado con la corrupción -pese al escándalo de Segalmex- y con los huachicoleros durante su gobierno, así como cumplir con la gasolina a 10 pesos.
La lista de mentiras, y la forma de mentir, cobró carta de naturalización en el gobierno de la república, donde mienten como respiran.
Ocurrió con la negación de la existencia de laboratorios para producir fentanilo en México; aseverar que superaban a Dinamarca en los servicios de salud; manipular los datos trágicos del covid, etcétera, etcétera, etcétera.
Por el derrame de petróleo en el Golfo, con graves daños ambientales y a la fauna marina del que depende cientos de pescadores, y les costó el empleo a tres burócratas de Pemex. ¿Y los que mintieron, manipularon la información, minimizaron la tragedia ambiental y ocultaron la verdad, serán premiados con impunidad?
La presunta dueña de esas piernas asoleándose en Palacio Nacional, fue presuntamente despedida como empleada de Hacienda ¿y los que mintieron y siguen mintiendo como regla de la narrativa de la verdad a… cajón, ¿los premiaron?




