Nada Personal
En febrero de 2026, se volvió tendencia, prácticamente mundial, en redes sociales, el fenómeno de los Therians.
Como ya he escrito brevemente aquí en Multienfoque Social, y también he abordado de manera más larga y tendida en mis otras plataformas (como Youtube e Instagram), los Therians, son personas que se identifican –en forma psicológica o espiritual- con algún animal no humano.
No creen ser físicamente el animal, sino que sienten que su esencia interna, su “yo” está ligado a una especie animal específica. Algunas características de este, forman parte de su autopercepción.
En el 2026, la hiperviralización les dio forma de una tribu urbana o subcultura, parecido al fenómeno de los “Emo” a mediados de los años dos mil.
El furor fue tanto, que se convocaron reuniones a lo largo y ancho del país. Y aquí fue donde las cosas adquirieron un talante muy extraño.
El veinte de febrero del año que transcurre, se convocó a una reunión Therian en la Máxima Casa de Estudios de México (la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM).
Lugar que, por su densidad estudiantil y diversidad, tuvo que haber sido el sitio ideal donde esta subcultura o personas con esta identidad pudieran manifestarse… ¿no?
Sin embargo, las cosas no resultaron así, pues según lo reportaron diversos medios tradicionales, al igual que creadores de contenido en Youtube (como Eva María Beristaín), la reunión fue un fraude.
Ya que, únicamente acudieron centenas de personas esperando presenciar el fenómeno, así como medios tradicionales, buscando nota y crear -o continuar- con el espectáculo mediático generado, pero nadie que se identificara como Therian.
Salvo algún muchacho que, aparentemente, se encontraba actuando como perro, lo cual los asistentes estimaron que era más “show” que realidad.
En la ciudad de Puebla, la reunión se convocó, para el sábado veintiocho de febrero de dos mil veintiséis a las tres de la tarde, en el “gallito” del Paseo Bravo.
Por lo que, en mi faceta de creador de contenido social me apersone en el lugar y la fecha indicadas, para ver si acaecía una reunión Therian en la capital poblana.
En el gallito, se dieron cita decenas de personas –y medios tradicionales- que, al igual que en la ciudad de México, ansiaban con morbo y ganas de espectáculo, ver sujetos caracterizados haciendo alguna puesta en escena extravagante.
Pero, ningún individuo que se identificara como Therian acudió a la mencionada reunión. Lo cual no me pareció sorprendente, pues si en la UNAM, con la gran cantidad de personas y diversidad que existen, nadie se presentó, era bastante fácil deducir que en la capital poblana, ningún integrante auténtico de la comunidad acudiría a la convocatoria.
Pues claro, ¿quién tendría ganas de compartir su identidad, su cultura o su comunidad, a sabiendas de que solo serán utilizados como espectáculo de redes sociales o fuente de monetización?
Aunado a que, las invitaciones o convocatorias que circulaban en redes sociales, en muchas ocasiones eran genéricas y creadas con inteligencia artificial, por lo que también dudo de su autenticidad y de que hubiera una intención real de la comunidad –de existir- de reunirse públicamente.




