Notas para un lector improbable
Tras los ataques estadunidenses e israelíes a Irán el pasado 28 de febrero, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pronosticó sobre la duración del conflicto armado “durará más o menos cuatro semanas, tomando en cuenta que es un país grande”, añadió como justificando el lapso de tiempo. ¿Israel soportará un mes el castigo iraní? Fijó una fecha de finalización de las hostilidades en un intento de calmar a los mercados de valores y las críticas al interior de su nación encabezadas por los demócratas.
Creyó erróneamente que el asesinato del ayatollah Alí Jamenei y 48 integrantes de su cúpula traería el colapso del régimen. Al contrario, inflamó la región al darle un tinte religioso. Van más de 600 iraníes muertos; 4 soldados estadounidenses y 11 israelís fallecidos
En contra partida, Irán arrastró a la región a un enfrentamiento total y pretende atascarlo. Priorizó atacar las bases militares de los Estados Unidos en países árabes del Golfo Pérsico; de este modo disminuyó su defensa antiaérea que no ha podido frenar los ataques a su aliado. El 2 de marzo, Irán lanzó una andada de misiles a Israel, el cual, a su vez, bombardeó varias sedes del Gobierno iraní en el centro de Teherán.
En total, ocho aeropuertos internacionales cerraron sus espacios aéreos, entre ellos los de Kuwait y Dubai; ahí murieron cuatro personas después de un ataque. El 3 de marzo Washington reconoció que su consulado en Dubai fue atacado por un dron sin causar víctimas. Además anunció el cierre de sus embajadas en Riad, Kuwait y Beirut.
Irán decidió, en su logística belicista, pegarle a la infraestructura petrolera regional; eligió la refinería de Ras Tanura de Arabia Saudita, que produce más de medio millón de barriles de crudo al día. También han sido blancos puertos marítimos, rascacielos y hoteles en Baréin, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Otros afectados son Jordania, Arabia Saudita, Irak y Omán.
Los más preocupante resultó ver que varios barcos fueron atacados en el estrecho de Ormuz; por ahí pasan 17 millones de barriles diarios, la quinta parte de todo el petróleo que se comercia en el mundo. Conecta a los mayores productores del Golfo, como Arabia Saudita, Irán, Irak y los Emiratos Árabes Unidos, con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Irán reportó el 2 de marzo que un buque cisterna estaba ardiendo después de ser alcanzado por dos drones. Los precios del petróleo y del gas se dispararon; esto último, porque Qatar dejó de producir.
Los iraníes apuestan a provocar 500 muertos en el ejército EE.UU, a sabiendas de lo poco popular de esta guerra. Así lo ratificó una reciente encuesta de CNN llevada a cabo luego de la muerte del ayatollah Alí Jamenei, y antes de que se difundiera un informe sobre la muerte de cuatro soldados estadunidenses. El 59 por ciento desaprobó la decisión inicial de atacar, frente a 41 por ciento que la aprueba y de ese porcentaje solamente el 16 por ciento está totalmente convencido. Otra de las preocupaciones es que se prolongue demasiado la confrontación; el 56 por ciento consideró como algo probable que eso suceda, mientras el 24 por ciento lo ve muy posible.
El 2 de marzo, el Pentágono anunció el despliegue de tropas adicionales en la región, mientras legisladores en ambas Cámaras del Congreso de Estados Unidos alegan que las acciones bélicas fueron sin su consentimiento; están preparando resoluciones para desaprobar la guerra.
Como era de esperarse, las primeras bajas provocaron la ira del Presidente de EE.UU.; el 1 de marzo prometió vengarse, amenazó de muerte a la Guardia Revolucionaria si no “deponen sus armas”. Sin embargo, admitió que habrá más decesos; desde hace unos días atrás viene preparando a sus conciudadanos para enfrentar tal escenario; veremos cuanta paciencia le tienen.
En otra vertiente de su discurso, intentó mostrar fortaleza, pero dejó ver la fragilidad de su liderazgo. Insistió en convencer a integrantes de la Guardia Revolucionaria, al ejército iraní a deponer las armas a cambio de obtener inmunidad y llamó a los iraníes descontentos con el régimen a aprovechar este momento y recuperar su país. Al otro día, la Guardia de la Revolución y el ejército ideológico iraní respondieron atacando 500 objetivos estadunidenses e israelíes, incluyendo las oficinas del primer ministro israelí.
El mandatario estadounidense ha estado en contacto con los líderes de Israel, Baréin y Emiratos Árabes Unidos (EAU). Esta nación ha interceptado 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes. Ha habido al menos tres muertes y 58 personas heridas.
Sin embargo, ha faltado coordinación; el 1 de marzo, las defensas antiaéreas de Kuwait abatieron por error tres aviones de Estados Unidos. El 2 de marzo, Qatar declaró que su fuerza aérea derribó dos bombarderos Sukhoi Su-24 iraníes. La guerra en Medio Oriente se extendió, Israel atacó al Líbano, (matando 31 personas e hiriendo a 149) en represalia por disparos de Hezbollah, y el impacto de un dron en una base británica en Chipre.
Alemania, Francia, Gran Bretaña respaldaron a Estados Unidos e Israel y trataran de destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones. España señaló que el camino a seguir es la diplomacia. El 3 de marzo, Francia, Reino Unido y Grecia ordenaron la movilización de sus tropas, El ataque de las milicias iraníes a la base militar británica en Akrotiri el 2 de marzo provocó una reacción en cadena por parte de estos países europeos. España no se sumó, causando gran enojo de Trump.
Teherán no está solo recibió el respaldo de los gobiernos ruso y chino ambos coinciden en una desescalada urgente, permitiendo un proceso político-diplomático basándose en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.
Desde las primeras horas del 28 de febrero mantuve contacto con el embajador de la República de Irán, en México, Abolfazi Pasandideh, él manifestó un gran pesar por la muerte de al menos 153 niñas estudiantes, “han sido martirizadas injustamente”.
Más tarde en rueda de prensa el diplomático expreso su confianza en el respaldo de la comunidad internacional “pongan fin a estas acciones ilegales e injustas lleguen lo antes posible”. Finalmente defendió el programa nuclear iraní al que califico de pacifico.




