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URUAPAN, Mich., 9 de julio de 2026.- En Michoacán, la quema de vehículos pasó de ser una táctica inédita del crimen organizado a convertirse en uno de los principales símbolos de desafío para bloquear la fuerza del Estado y tratar de impedir el trabajo de las fuerzas armadas y la seguridad pública.
Esta nueva forma de violencia comenzó en noviembre de 2010, cuando integrantes de La Familia Michoacana respondieron con narcobloqueos tras operativos federales. Desde ese año, las quemas de vehículos automotores —entre transporte público, unidades pesadas y particulares— son utilizados para bloquear vialidades en por lo menos 13 municipios en distintas regiones, desde la Tierra Caliente hasta el Oriente, la Meseta Purépecha y el Bajío.
En Apatzingán, Morelia, Pátzcuaro y Uruapan, automóviles particulares, camiones y unidades del transporte público fueron atravesados e incendiados para cerrar carreteras y sembrar el miedo entre la población.
Aquella tarde de 2010 marcó un antes y un después en la estrategia criminal; desde entonces, los vehículos en llamas se han vuelto parte del actuar delictivo para impedir el avance de las autoridades.
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