Liberan a excomandante de la Judicial ligado al caso Lydia Cacho
PUEBLA, Pue., 14 de julio de 2026.- Después de casi 11 años de una larga ruta judicial, un Tribunal de Enjuiciamiento emitió un fallo condenatorio contra José María Sosa Álvarez por el delito de desaparición de persona cometido en agravio de Paulina Camargo Limón, desaparecida desde el 25 de agosto de 2015.
La resolución se conoció alrededor de la 01:30 horas de este martes, luego de más de 17 horas de audiencia en Casa de Justicia Puebla.
Al concluir la diligencia, el acusado fue trasladado nuevamente al Penal de San Miguel, donde permanece interno para que el próximo 17 de julio, a las 13:00 horas, el Tribunal celebre la audiencia de individualización de sanciones y fije la pena de prisión con el objetivo de determinar la reparación del daño.
Rocío Limón y Rolando Camargo, padres de la joven, recibieron la resolución entre lágrimas luego que desde las primeras horas del lunes permanecieron en el inmueble del Poder Judicial acompañados por familiares, amigos e integrantes del colectivo El Taller, quienes respaldaron a la familia durante toda la jornada.
Mientras transcurría la audiencia, las rejas de Casa de Justicia fueron cubiertas con lonas, cartulinas y siluetas con los nombres de mujeres desaparecidas. Integrantes de una batucada lanzaron consignas para exigir justicia por Paulina, mientras automovilistas hicieron sonar el claxon en señal de apoyo. Conforme avanzó la noche, los asistentes encendieron veladoras y colocaron calcetines de bebé para recordar a la joven y al hijo que esperaba, pues tenía cuatro meses y medio de embarazo cuando desapareció.
Paulina Camargo, de 19 años, fue vista por última vez cuando acudió a una cita médica con José María Sosa en un consultorio ubicado sobre Circuito Juan Pablo II, en la colonia San Manuel. Una cámara de vigilancia captó a dos personas saliendo del inmueble y abordando un taxi. Desde entonces se desconoce el paradero de la joven.
La investigación atravesó distintas etapas durante más de una década, donde José María Sosa fue señalado desde el inicio por haber sido la última persona que estuvo con Paulina. En el proceso enfrentó una acusación por homicidio y aborto, por la que incluso recibió una sentencia que posteriormente quedó sin efectos tras diversos amparos. Autoridades federales también reconocieron que la confesión inicial fue obtenida mediante actos de tortura, por lo que varias pruebas fueron anuladas.
Pese a ello, la Fiscalía General del Estado (FGE) mantuvo abierta la causa penal por desaparición de persona. El imputado fue vinculado a proceso en abril de 2018 y permaneció en prisión preventiva mientras avanzaba el juicio. Con el fallo condenatorio emitido este martes concluye esa etapa del proceso penal, aunque la defensa todavía puede promover los recursos previstos por la ley, entre ellos la apelación y, en su caso, el juicio de amparo.




