A 17 días de su desaparición, hija de María Cecilia exige agilizar su búsqueda en Puebla
PUEBLA, Pue., 4 de agosto de 2026.- El trabajo coordinado entre autoridades estatales logró sacar de las calles a un presunto criminal. La Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE) cumplimentó una orden de aprehensión en contra de Arturo N., alias “Gallero”, de 28 años de edad, quien es investigado por su probable responsabilidad en el delito de desaparición cometida por particulares con un desenlace fatal.
La detención de este sujeto se llevó a cabo el pasado 3 de agosto en la capital poblana, mediante un operativo ejecutado por agentes de la Coordinación General de Investigación local, apoyados por personal de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tlaxcala (FGJE).
Los trágicos hechos que llevaron a esta captura se remontan al 21 de julio de 2025. Según los antecedentes de la investigación, la víctima —un hombre de 30 años de edad— salió de su casa ubicada en San Pablo del Monte, Tlaxcala, para reunirse con conocidos. En su trayecto se encontró con Arturo N., con quien presuntamente mantenía una relación de amistad.
Tras visitar un establecimiento comercial, ambos se trasladaron a un domicilio privado para continuar la reunión. Sin embargo, la convivencia dio un giro violento cuando "El Gallero" sostuvo una fuerte discusión con la víctima. El ahora imputado le arrebató las llaves de su vehículo y lo obligó a sentarse en el asiento del copiloto mientras él tomaba el control de la unidad, dejando al joven privado de su libertad, sin posibilidad de moverse ni comunicarse con su familia.
La angustia de los familiares se materializó de la peor manera. Tras las labores de búsqueda derivadas de la denuncia, el 3 de agosto de 2025 el cuerpo sin vida de la víctima fue descubierto al interior de un pozo artesanal en el municipio de San Pablo del Monte.
A un año exacto del macabro hallazgo, los datos de prueba recabados por las autoridades permitieron ubicar al presunto homicida en territorio poblano. Tras su captura, Arturo N. quedó a disposición del Juzgado de Control y de Juicio Oral del Distrito Judicial de Guridi y Alcocer en Tlaxcala, demostrando que la coordinación entre fiscalías es clave para que los crímenes de alto impacto no queden en la impunidad.