Sobreviven grupos criminales en Puebla a la caída de sus líderes
PUEBLA, Pue., 5 de septiembre de 2026.- Puebla enfrenta un crecimiento de denuncias por despojo inmobiliario y fraude patrimonial que coloca bajo la lupa a propietarios, autoridades registrales y operadores jurídicos.
La entidad acumula cientos de carpetas por despojo y se mantiene entre los estados con mayor incidencia del país. Al mismo tiempo, reformas impulsadas por el Gobierno estatal y el Congreso local reconocen que estas conductas pueden involucrar documentos falsos, simulación de actos jurídicos y la posible participación de servidores públicos o fedatarios.
El escenario guarda similitudes con algunas de las prácticas investigadas en Ciudad de México bajo el denominado cártel inmobiliario. Sin embargo, los datos oficiales disponibles, consultados por Quadratín Puebla, no permiten afirmar que en Puebla opere actualmente una estructura criminal de las mismas características ni que exista una red de jueces, magistrados, notarios y funcionarios coludidos.
Las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) muestran la dimensión del problema. Durante el primer semestre de 2026, Puebla acumuló 830 registros por el delito de despojo, cifra que colocó al estado en el cuarto lugar nacional.
Los datos adquieren relevancia al considerar que el despojo afecta directamente el patrimonio de las víctimas y puede involucrar viviendas, terrenos, locales comerciales y predios cuya propiedad o posesión termina en disputa. En el primer bimestre del año, la entidad había registrado 245 carpetas de investigación por este delito, frente a 216 durante el mismo periodo de 2025.
Puebla capital concentró la mayor cantidad de casos, seguida por municipios como Amozoc, Tehuacán, Atlixco, Huauchinango, Coronango, Huejotzingo y San Pedro Cholula.
En febrero de 2026, el Gobierno de Puebla presentó una iniciativa para endurecer las penas por despojo inmobiliario. La propuesta contempla sanciones más severas cuando el delito se cometa mediante documentos falsos, actos simulados o mecanismos destinados a aparentar una operación legal.
También establece agravantes cuando intervengan notarios, corredores públicos o servidores públicos que faciliten o encubran el despojo. El planteamiento resulta significativo porque reconoce que el delito puede ir más allá de la ocupación física de un terreno: una propiedad puede ser arrebatada mediante violencia, pero también a través de una operación documental que pretenda convertir al ocupante ilegal en propietario legítimo.
Ahí aparece una de las coincidencias con el fenómeno investigado en Ciudad de México.
El despojo inmobiliario organizado requiere, en algunos casos, algo más que personas que ingresen a un inmueble. Puede involucrar escrituras, poderes notariales, contratos, identificaciones, registros y procedimientos judiciales o administrativos.
Por ello, la legislación de Puebla incorporó como supuesto de riesgo la utilización de documentos falsos y la simulación de procedimientos. Una iniciativa presentada ante el Congreso también planteó sancionar la colusión con notarios, corredores públicos, servidores públicos y personas relacionadas con funciones de autoridad.
El planteamiento legislativo no demuestra que exista una red criminal, pero sí muestra que las autoridades locales identificaron la posibilidad de que el despojo sea cometido mediante una estructura institucionalizada para darle apariencia de legalidad.
La hipótesis sobre posibles riesgos de corrupción en áreas relacionadas con la propiedad tampoco es ajena a Puebla. En julio de 2025, la Fiscalía General del Estado (FGE) informó la vinculación a proceso de un ex Registrador Público de la Propiedad de Teziutlán por el delito de cohecho.
De acuerdo con la Fiscalía, el exfuncionario habría intentado entregar 50 mil pesos para evitar revisiones administrativas en la oficina registral bajo su responsabilidad. Aunque el expediente no lo vincula públicamente con una red de despojo inmobiliario, el caso deja un antecedente: una institución encargada de brindar certeza jurídica sobre la propiedad puede estar expuesta a actos de corrupción.
Los expedientes de la FGE muestran que el despojo no es únicamente una disputa civil. En enero de 2026, el organismo informó sobre la restitución de un inmueble utilizado como bodega en la Central de Abasto Regional "Benito Juárez", en San Salvador Huixcolotla.
Otro caso ocurrió en la colonia Popular Coatepec, en Puebla capital, donde se detuvo a un hombre señalado por un despojo ocurrido desde 2019, en el que ingresó con 130 personas. En San Miguel Xoxtla, la Fiscalía también detuvo a una persona por la ocupación de un predio junto con aproximadamente 30 personas.
La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025 del INEGI estimó que 35.4% de los hogares poblanos fue víctima de al menos un delito durante 2024. Los registros del SESNSP también muestran un incremento de las carpetas por fraude en Puebla: entre enero y mayo de 2026 se contabilizaron 2 mil 565 investigaciones, un aumento de 33% respecto a 2025.
Las investigaciones realizadas en Ciudad de México se concentraron principalmente en la alcaldía Benito Juárez y señalaron una presunta estructura en la que funcionarios y particulares habrían participado en operaciones inmobiliarias irregulares.
El caso capitalino es relevante para Puebla porque muestra cómo una actividad aparentemente administrativa puede convertirse en una fuente de enriquecimiento ilícito cuando existe coordinación entre particulares y funcionarios. En Puebla, la información oficial disponible no acredita hasta ahora una organización equivalente.