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Para algunas personas adultas mayores, salir de casa puede significar mucho más que cambiar de escenario: puede ser volver a sentirse acompañadas, recuperar una rutina, hacer nuevos amigos o descubrir que todavía tienen mucho por aprender. En Puebla, las Casas del Abue se han convertido en espacios donde cumplir años no representa dejar de hacer cosas, sino encontrar nuevas razones para mantenerse activos.
En estos centros, una consulta médica puede compartir espacio con una clase de baile, un taller de carpintería, una sesión de rehabilitación o una clase para aprender a utilizar un celular. La intención es que las personas mayores encuentren atención, actividades y compañía en un mismo lugar.
En el marco del Día Nacional de las Personas Adultas Mayores, estos espacios muestran otra manera de entender el envejecimiento: como una etapa en la que todavía existen proyectos, aprendizajes, amistades y oportunidades para recuperar la independencia.
En la Casa del Abue Centro, ubicada en la 11 Norte 1818, en el barrio de Santa Anita, más de mil personas adultas mayores acuden diariamente para participar en alguna de las más de 60 actividades disponibles.
El lugar funciona desde hace más de 20 años y con el paso del tiempo se ha convertido en un punto de encuentro para quienes buscan mantenerse activos y convivir con otras personas de su edad.
La oferta incluye actividades como pintura en tela, carpintería, cocina, repostería, inglés, manejo de celular, zumba y danzón, entre otras. Hay talleres recreativos, físicos y también productivos, estos últimos enfocados en desarrollar habilidades que puedan convertirse en una alternativa para generar ingresos.
Para algunos usuarios, acudir a la Casa del Abue también significa romper con el aislamiento. En lugar de permanecer solos durante buena parte del día, encuentran una agenda de actividades y un grupo de personas con quienes compartir experiencias.
El espacio cuenta además con atención en medicina general, geriatría, ortopedia, fisioterapia, oftalmología, psicología y psiquiatría, con lo que se busca atender no solamente las necesidades recreativas, sino también aquellas relacionadas con la salud física y emocional.

La Casa del Abue Sur amplió esta atención hacia otra zona de la ciudad y diariamente recibe a más de 300 personas adultas mayores.
Este centro cuenta con servicios de consulta médica, nutrición, apoyo psicológico y rehabilitación, además de un tanque terapéutico que permite complementar los tratamientos físicos de quienes requieren recuperar movilidad o fortalecer alguna parte de su cuerpo.
Pero el objetivo tampoco se queda en los consultorios. Más de 40 actividades forman parte de su oferta, entre ellas computación y distintos talleres productivos y recreativos.
Aprender a utilizar herramientas digitales puede representar para una persona mayor una forma de mantenerse comunicada con sus familiares, realizar trámites o simplemente sentirse menos alejada de una sociedad que avanza cada vez más rápido hacia la tecnología.
Los talleres productivos, por su parte, buscan que las habilidades adquiridas puedan convertirse en proyectos que, además de mantener ocupadas a las personas mayores, les permitan obtener eventualmente un ingreso económico.
Envejecer implica enfrentar cambios físicos y emocionales, por lo que contar con servicios especializados puede hacer una diferencia en la calidad de vida.
La atención médica se combina con ejercicio, rehabilitación, nutrición, actividades culturales y espacios de convivencia. Esta combinación permite que los usuarios no sean vistos únicamente desde sus necesidades de salud, sino como personas que todavía tienen intereses, capacidades y proyectos.
Una clase de baile puede ayudar a mantenerse en movimiento, un taller puede despertar una habilidad que permanecía olvidada y una actividad grupal puede convertirse en el motivo para salir de casa cada mañana.
Es ahí donde estos espacios adquieren un valor que va más allá de las instalaciones y los servicios que ofrecen.

Para muchas personas adultas mayores, uno de los principales riesgos después de retirarse de la vida laboral es perder la rutina que durante décadas marcó sus días.
Las Casas del Abue ofrecen precisamente una alternativa para recuperar esa estructura. Hay actividades programadas, compañeros, maestros, consultas y nuevos aprendizajes que hacen que cada jornada tenga algo diferente.
También permiten que las personas mayores vuelvan a sentirse parte de una comunidad. Algunas llegan buscando ejercicio; otras, atención médica. Hay quienes se interesan por aprender computación, cocinar, bailar o desarrollar algún producto. Pero muchas terminan encontrando algo adicional: compañía. Y esa convivencia puede ser tan importante como cualquier taller.
Estos espacios representan una visión distinta de la vejez. Una en la que los años no determinan lo que una persona todavía puede hacer.
Después de décadas de trabajo, de cuidar hijos, atender familias y enfrentar responsabilidades, las personas mayores también tienen derecho a contar con espacios propios, a divertirse, aprender y construir nuevas relaciones.
El Día Nacional de las Personas Adultas Mayores permite poner el foco en esta población y recordar que detrás de cada cifra hay personas con historias, conocimientos y ganas de continuar.
Porque cumplir 60, 70, 80 años o más no significa que la vida tenga que hacerse más pequeña.
Puede significar aprender algo nuevo, volver a bailar, encontrar una amistad, recuperar movilidad, iniciar un proyecto o simplemente tener un lugar al que se quiera regresar al día siguiente.
Las Casas del Abue son, para muchas personas en Puebla, ese lugar: un espacio donde los años forman parte de la historia, pero no determinan lo que viene.

Las personas que tengan 60 años cumplidos pueden solicitar su incorporación a estos espacios. Entre los requisitos se encuentran una copia de la credencial de elector, comprobante de domicilio con una antigüedad no mayor a tres meses, dos fotografías tamaño infantil y dos números telefónicos de contacto.
El proceso se realiza de manera presencial e incluye un estudio socioeconómico, la integración de un expediente y una valoración médica para posteriormente realizar la credencialización.
En la Casa del Abue Centro, el horario para nuevos ingresos es de lunes a viernes de 8:30 a 12:30 horas, mientras que la atención general se brinda de 8:00 a 16:00 horas. El centro se ubica en la zona de Santa Anita y cuenta con el teléfono 222 242 31 45.
La Casa del Abue Sur, localizada en 103 Poniente 1559, colonia Torres de Mayorazgo, también recibe solicitudes de nuevo ingreso de lunes a viernes de 8:30 a 12:30 horas, con atención general de 8:00 a 16:00 horas. Su número telefónico es 222 622 89 71.
Los talleres y actividades están sujetos a disponibilidad y cupo, por lo que se recomienda acudir directamente a los centros para conocer la oferta vigente y las condiciones de inscripción.
Así, en Puebla existen espacios donde las personas adultas mayores pueden encontrar atención médica, actividad física, aprendizaje y convivencia, pero también algo que no aparece en ninguna lista de servicios: la posibilidad de sentirse nuevamente parte de un grupo y recordar que todavía quedan muchas historias por vivir.