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PUEBLA, Pue., 12 de octubre de 2026.- Para el investigador e historiador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), Dr. David Sánchez Sánchez, la propuesta de cambiar el nombre del histórico Paso de Cortés a «Paso de los Pueblos Indígenas» sería eliminar un fragmento de nuestra cultura que “no ayuda a México, sino por el contrario hace que pasemos desapercibidos”.
Indicó que la propuesta del cambio de nombre al sitio situado a unos 3 mil 400 metros de altura entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, “vino por la propuesta de modificación al nombre del Golfo de México respecto a Donald Trump, donde México se posicionó intelectualmente en defensa del término original frente al vecino de Estados Unidos de América”.
Apuntó que “también como conocerán hay propuestas de cambiarle el nombre a Nuevo México o la propia capital, que cambió incluso el nombre de Alvarado; la pregunta es si esto realmente atiende a una agenda cultural o a una agenda para incluso no hablar de otros temas más importantes en el continente americano, ya que dicho paso, en la antigüedad, fue conocido como Paso de Quetzalcóatl en náhuatl, pero realmente el nombre que más significado ha tenido en la historia de la humanidad y de diversos documentos son estos hechos conocidos en el Siglo 16”.
Cabe recordar que la presidenta Claudia Sheinbaum propuso el pasado 9 de agosto de 2026, en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se debe dejar atrás el nombre ligado a Hernán Cortés —quien cruzó por ahí en 1519 rumbo a Tenochtitlan tras la matanza de Cholula— para reconocer que los pueblos originarios transitaron y habitaron esa zona desde mucho antes.
Añadió que “la pregunta es si nuestros pueblos indígenas u originarios están incluso a favor porque recordemos que incluso se estableció una alianza indio-castellana frente a la triple alianza mexica, incluso ante la argumentación de buenos contra malos o de europeos contra nacionales no se sostiene a nivel geográfico”.
Destacó que el único beneficio de estos cuestionamientos o propuestas es que la gente se pueda acercar a la cultura. “Saber por qué hoy el Pacífico se llama Pacífico, saber por qué Veracruz se llama Villa Rica de la Veracruz, y más que reinventar los nombres o ponerlos por posicionamientos políticos de cualquier tinte, de derechas, de izquierdas o centros, sería más bien reconocer los nombres originales y saber por qué se han llamado así hasta la fecha, por tanto el estudio de la historia nacional”.
Señaló que para conocer y reconocer a los poco más de 23 millones de habitantes que llamamos pueblos originarios “tenemos que remontarnos a la prehistoria no solamente a las culturas olmecas, formativas, etcétera, y con una gran diversidad”.
Agregó que en la Constitución se establece a México como una nación multicultural y que realmente como ciudadanos tienes los mismos derechos y deberes que el resto de los ciudadanos de México, “y no se atiende realmente su particularidad, es decir, cuántos centros educativos tienen lenguas llamadas originarias, cuántos tienen sistemas de salud, cuántas tierras son expropiadas en beneficio de grandes empresas que quieren tomarse recursos naturales”.
Planteó que “en la política lingüística o la reconstrucción o la recreación de una historia no real no ayuda a las comunidades, que insisto incluso como pueblos originarios tlaxcaltecas, totonacos, olmecas, huejotzincas estuvieron a favor de Hernán Cortés no en contra, por tanto la historia de buenos contra malos y de México contra España no se sostiene en la ciencia de la historia”.
En ese sentido, planteó cómo poder apoyar a esos pueblos originarios.
En el caso de la UPAEP, contó que “hemos generado desde 2021 exposiciones de la historia de México en español, inglés y náhuatl, esa sí es una forma de apoyar a las comunidades y no incluso solamente aludir a ellas cuando hay ciertos beneficios que pudieran ser pragmáticos y no reales”.
El investigador recordó que Hispanoamérica se define como el conjunto de países americanos de habla hispana y a la hispanidad al carácter genérico de los pueblos con una base de cultura hispánica.
“Con esta terminología tenemos entonces que precisar por tanto que el actual Estados Unidos Mexicanos queda inscrito en el concepto de hispanidad y no solo por una opinión de definición, sino que atendemos a la actual Ley de Escudo, Bandera e Himno. En el Artículo 15 y 18, se establece que el día 12 de octubre tiene que izarse la bandera nacional en recintos institucionales y plazas públicas por ser, lo que según la Constitución, el Día de la Raza, del 12 de octubre del descubrimiento de América, lo cual figura en la Constitución Mexicana por encima de una opinión personal de cualquier ciudadano o extranjero que se encuentre actualmente en México”.
El historiador mencionó que José Vasconcelos, “uno de los padres de la educación en México, lo planteó desde 1925 cuando era secretario de Educación, por tanto reitero que desde José Vasconcelos y la propia Constitución Mexicana en esa Ley de Escudo, Bandera e Himno, establecen por tanto que el Día del 12 de octubre es el Día de la Hispanidad, como también lo establece la ONU como un día para conmemorar la lengua española”.
Abundó: “(ese día) es una fiesta donde hoy México es importantísimo ya que somos de los mejores países en cultura a nivel universal y por tanto eliminar un fragmento de nuestra cultura no ayuda a México, sino por el contrario hace que pasemos desapercibidos, por tanto cada uno conmemore, celebre o recuerde qué significa volver a pasar por el corazón un 12 de octubre que para unos y para otros sí significó un antes y un después en la historia de la humanidad y por tanto la primera globalización real del propio mundo”.