Sobreviven grupos criminales en Puebla a la caída de sus líderes
PUEBLA, Pue., 21 de mayo de 2026.- La madrugada del 21 de mayo de 1920 –hace 106 años-, Venustiano Carranza Garza fue asesinado en el pueblo de Tlaxcalantongo, perteneciente al municipio de Xicotepec, Puebla. El Barón de Cuatrociénegas fue el segundo y último presidente de México asesinado en funciones.
El primero fue Francisco I. Madero. Quien fuera en varias ocasiones presidente municipal de Cuatro Ciénegas y jefe político de Monclova, ganó las elecciones presidenciales de 1917 y asumió el cargo el 1 de mayo de ese mismo año como presidente constitucional.
El ataque se llevó a cabo en una choza donde se encontraba descansando. Entre las 3:30 y 4:30 de la mañana, un grupo de hombres armados, liderados por Rodolfo Herrero, dispararon contra él, poniendo fin a su vida y a su intento de escapar hacia Veracruz.
Herrero, general responsable del atentado, difundió sobre el revolucionario: el entonces presidente se suicidó antes que dejarse capturar. La historia desmintió esa versión.
Herrero afirmó entonces que el presidente recibió un balazo en la pierna que lo inmovilizó y que, para evitar la captura, él mismo se dio tres tiros en el tórax. Para probar su versión, incluso mostró una carta dictada por Manuel Aguirre Berlanga, escrita por Paulino Fontes y firmada por los acompañantes de Carranza donde confirmaban el suicidio; y la ropa del presidente con marcas a quemarropa.
De igual forma, días después agregó el revólver del finado. Empero, el cuerpo tenía heridas de diferentes trayectorias, con una diferencia de calibres y de posición de las heridas en órganos.
Herrero difundió esa versión para librarse de las consecuencias del homicidio. Este asesinato fue un punto decisivo en la historia de la Revolución Mexicana, ya que marcó el triunfo de la Rebelión de Agua Prieta y el inicio de un nuevo periodo político en el país.
El 29 de diciembre de 1859, en la población de Cuatrociénegas, entonces perteneciente a Nuevo León y hoy al estado de Coahuila, nació Venustiano Carranza Garza.
Fue un político, militar y empresario mexicano que participó en la segunda etapa de la Revolución mexicana como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista tras el asesinato de Francisco I. Madero.
Tras derrocar al gobierno dictatorial de Victoriano Huerta, fue el encargado del Poder Ejecutivo desde el 14 de agosto de 1914 hasta el 30 de abril de 1917 y presidente de México de manera constitucional de 1917 a 1920.
Poco antes del amanecer del 21 de mayo de 1920, el presidente Venustiano Carranza fue asesinado en la población de Tlaxcalantongo, perteneciente al municipio de Xicotepec, en la Sierra Norte de Puebla.
Su deceso ocurrió en una choza humilde, misma que le fue prestada por sus propietarios. Entonces, Tlaxcalantongo no era un pueblo, ni una aldea. Era una ranchería de 40 o 45 chozas ubicadas entre la montaña, que se levantaba por la izquierda, y el borde del precipicio, que caía por la derecha.
Luego de una serie de traiciones y vicisitudes, Carranza comienza una huida en 1920 con el tesoro de la nación, lo cual dio píe a serie de leyendas e historias sobre el paradero y ubicación del caudal, el cual, se maneja que nunca apareció.
Tras estar presente en la ceremonia conmemorativa a la Batalla de Puebla de 1862, esto el 5 de mayo de 1920, acuerda con su equipo trasladar la sede de la presidencia de México a Veracruz, única opción que les quedaba ante las rebeliones que se presentaban en el sur y en el norte del país.
El 7 de mayo de 1920, el presidente abandona Ciudad de México rumbo a Veracruz en el convoy presidencial “El Dorado”, el cual estaba remolcado por la máquina número 585. Carranza estaba convencido de que se trasladaba a Veracruz como gobierno completo.
Evitó dar la imagen de que estaba huyendo. Decidió conservar la presidencia y establecer una nueva sede del gobierno federal y para eso se llevaba a los tres poderes y el tesoro nacional.
El 14 de mayo de 1820, el convoy presidencial es atacado en San Francisco Aljibes, Puebla, y el presidente de México se convierte en un personaje que huye ante la imposibilidad de llegar a Veracruz para establecer su gobierno.
En el ataque, la vía del ferrocarril fue levantada. El convoy fue detenido y ya no podía avanzar. Fue atacado por las fuerzas de Guadalupe Sánchez, el jefe de operaciones militares en Veracruz.
En él confiaban para asentarse. La opción de instalarse en Veracruz tuvo que desecharse. Es por ello que los planes de Carranza cambian y comienza la fuga con lo que, se dirige a la Sierra Norte de Puebla en busca de recibir apoyo.
En su comitiva había dos hombres que conocían muy bien la geografía física y política del estado de Puebla: Luis Cabrera, nativo de Zacatlán; y su hermano, quien entonces era gobernador de la citada entidad, Alfonso Cabrera, quien era médico.
Otro hombre que le acompañaba era Francisco de P. Mariel Herrero, quien había sido jefe de operaciones en la región y conocía los destacamentos militares. Sin embargo, el avance de Carranza hacia la Sierra Norte fue lento por las rancherías.
Incluso, el ejecutivo federal despidió a sus guardias, conformado por cadetes del Heroico Colegio Militar, quienes inicialmente rechazaron la orden. Por indicaciones de Mariel Herrero llegaron hasta Tlaxcalantongo.
Tras el ascenso por los cerros y cañadas, llegaron a eso de las cinco de la tarde y como a las seis, después de asegurarse en cuál jacal estaría el presidente, Mariel solicitó retirarse. Se maneja que él, le dio las indicaciones a Rodolfo Herrero respecto al sitio donde se encontraba, incluso en qué punto de la cabañita elaborada con palos y carrizos, y con piso de tierra, se encontraba acostado.
Junto a Carranza, durmieron algunos civiles; los militares se alojaron en otros jacales. Cerca de las tres y media de la mañana fueron despertados por gritos acompañados del ruido de las balas.
Estaban siendo atacados en la oscuridad de la noche. El ataque se centró en la parte trasera del jacal en el que dormía Carranza y en la esquina en la que estaba acostado.
Minutos después de iniciada la balacera, Venustiano Carranza moría. Aunque la intención de Venustiano Carranza fue establecer al gobierno federal en Veracruz, luego de su muerte, durante tres días el municipio de Xicotepec fue nombrado de forma provisional la capital de la nación.
Esto porque tras darse el anuncio de su atentado, tuvo que trasladarse desde Ciudad de México un médico legista a practicarle la autopsia y dar fe de su muerte.
El cuerpo fue trasladado al domicilio ubicado en la Plaza de la Constitución sin número, donde se le practicó la necropsia. Ese inmueble, que fue prestado por su propietaria, es actualmente el Museo Casa Carranza.
Ahí se conservan documentos, fotografías originales y hasta la camisa manchada de sangre que Carranza llevaba al morir. También hay disecciones de algunos de sus órganos.
El acta que declara a Xicotepec como capital provisional de México fue firmada por el secretario particular de Carranza, su médico y otros miembros del gabinete, como una medida urgente ante el caos político y su huida. Aunque efímera, esta capitalidad quedó registrada en los archivos de la nación.















