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PUEBLA, Pue., 25 de octubre de 2025.- La Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) celebró este sábado el lanzamiento de su segundo nanosatélite, Gxiba-1, un dispositivo diseñado para monitorear la actividad volcánica del país, principalmente del Popocatépetl. El lanzamiento se llevó a cabo desde el Centro Espacial de Tanegashima, Japón, a bordo de un cohete de la Agencia Espacial Japonesa (JAXA).
En conferencia de prensa, investigadores y autoridades de la UPAEP destacaron que el nombre “Gxiba” proviene del idioma zapoteco y significa “universo”. Con ello, el proyecto busca rendir homenaje a las raíces mexicanas y al talento nacional que hizo posible el desarrollo de este nanosatélite.
Mateo Eugenio Urrutia, director de Proyectos Aeroespaciales, comentó que el Gxiba-1 fue desarrollado por un equipo de 33 estudiantes y siete profesores de la universidad, quienes trabajaron durante más de tres años en el diseño, construcción y pruebas del satélite.
Dijo que el nanosatélite tiene como misión principal monitorear la actividad del Popocatépetl y otros volcanes activos del país. Equipado con sensores ópticos y de gases, podrá medir la concentración de dióxido de carbono y azufre, así como analizar la dispersión de cenizas en la atmósfera mediante inteligencia artificial.
Los datos recabados por Gxiba-1 serán compartidos con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), con el objetivo de fortalecer los sistemas de alerta temprana y proteger a las comunidades cercanas a zonas volcánicas. El proyecto forma parte de la misión científica MEVA.
Comentó que este es el segundo satélite desarrollado por la UPAEP, tras el exitoso AztechSat-1 lanzado en 2019 en colaboración con la NASA y la Agencia Espacial Mexicana. El nuevo dispositivo consolida a la universidad como un referente en el desarrollo aeroespacial en América Latina.

El Gxiba-1 viaja actualmente hacia la Estación Espacial Internacional, desde donde será desplegado en los próximos meses para iniciar su operación en órbita. Su tamaño es de apenas 10 centímetros por lado, pero integra una computadora de vuelo, cámaras y antenas que le permitirán transmitir información a la Tierra a través de la constelación Iridium.
“El Gxiba-1 es el resultado de la colaboración entre estudiantes, profesores e instituciones que creen en la ciencia mexicana”, señaló Urrutia, agregando que Puebla se coloca nuevamente en el mapa de la innovación aeroespacial, impulsando la formación de nuevas generaciones de ingenieros y científicos del país.





