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PUEBLA, Pue., 25 de octubre de 2025.- Una rica variedad de celebraciones en torno al Día de Muertos se pueden ver en el estado de Puebla, donde cada región expresa lazos profundos entre vivos y difuntos, en una cosmovisión muy particular de cada zona.
Puebla capital se puede tomar como un ejemplo de la celebración urbana que se conoce mundialmente del Día de Muertos en México. En los hogares citadinos podemos encontrar altares con fotos, velas y alimentos para recibir simbólicamente a sus muertos.

Además, en la ciudad se pueden encontrar diversos eventos públicos donde se montan altares a personajes de renombre, contando también con algunos desfiles de calaveras en el corazón urbano.
Vamos para el valle de Atlixco y Huaquechula, donde los altares monumentales de Cabo de Año alcanzan varios niveles, cargados de simbolismo prehispánico y católico. ¿Quieres un rico chocolate caliente y pan? en Huaquechula seguro lo encuentras.
Además, desde hace unos años Atlixco cuenta con el llamado Valle de Catrinas, donde gigantes catrinas y flores de cempasúchil dominan calles y plazas, en celebraciones que atraen visitantes de todas partes.
La huasteca poblana, pequeña en extensión, pero rica en tradición, nos presenta la fiesta del Xantolo, donde huehues danzantes guían a las almas en un recorrido simbólico entre mundos.
En la Sierra Nororiental, en sitios como Chignahuapan y Zacatlán, se representan leyendas del más allá a través de procesiones de antorchas y altares públicos frente a lagunas o en neblina de montaña.
Sin embargo, celebraciones como el Xantolo y las de la Sierra podrían ser interrumpidas este este año, debido a la emergencia por lluvias e inundaciones que han afectado a municipios como Huauchinango, Xicotepec y Pahuatlán.

En la Mixteca poblana tenemos celebraciones llenas de simbolismos, como la emblemática Danza de los Tecuanes, que se lleva a cabo el 2 de noviembre en honor a los difuntos, una fiesta para los que ya no están en este mundo digna de reconocer.
En esta región, diversas poblaciones tienen la tradición de montar grandes ofrendas. Por ejemplo, en Gabino Barrera, perteneciente a San Jerónimo Xayacatlán, se hacen altares donde son bienvenidas todas las almas del más allá que busquen alimento.
La gastronomía en Puebla es otro pilar de estas celebraciones, contando con el pan de muerto tipo hojaldra en la capital, el monumental zacahuil de la huasteca y el mole de caderas en la Mixteca.
Flores de cempasúchil, globos de cantoya, máscaras talladas de ancianos y arcos vegetales son iconos visuales de una convivencia entre generaciones vivas y muertas, ofreciendo un escenario vibrante para honrar la memoria, la cultura y la vida.





