Chile en nogada deja derrama de más de 2 mil mdp en Puebla
PUEBLA, Pue., 21 de junio de 2026.- Marco Antonio Méndez Rodríguez tiene 25 años, es de Puebla y es un artista emergente que suma cinco exposiciones de arte en museos como la Casa de la Cultura, el Museo San Pedro y el Patio de los Azulejos.
En 2024 fue nominado al Premio de la Juventud y ha colaborado en la realización de murales para la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), donde pintó uno para el Centro de Apoyo Emocional y Terapia Ocupacional (CAETO) y otro para la preparatoria Enrique Cabrera.
Estudió Artes Plásticas en la BUAP y, a nivel nacional, apenas el 9.6 por ciento de la matrícula se inclina por estudiar en el área de Artes y Humanidades, según datos de la ANUIES correspondientes al ciclo escolar 2023-2024.


La diferencia entre estudiar Artes Plásticas y ejercer profesionalmente, para Marco, está en perder la pena.
“Yo creo que lo que necesitamos es quitarnos el miedo a hablar y el miedo a que la gente conozca nuestro trabajo porque, al final, para vivir del arte necesitamos compradores. ¿Y cómo vamos a llevar a esos compradores si vivimos con pena? Entonces, primero es eso, y también tener muy en claro el respeto hacia quien te compra obra y hacia quien consume tu trabajo”, explicó Marco Méndez en entrevista.
Así, independientemente de que existan más políticas públicas a favor de la cultura y el arte, para Marco la clave siempre fue tocar puertas y buscar prepararse con otros artistas. Su esfuerzo por dedicarse al arte de manera profesional durante cinco años ha rendido frutos y ahora vive de realizar actividades relacionadas con esta área.


Actualmente, Marco Méndez trabaja en reforzar su estilo, el cual describe como un surrealismo con una esencia parecida a estar en “una casa de viejitos”.
Era pandemia y, durante el encierro, como varios artistas, comenzó a encontrar belleza en lo cotidiano. Para Marco, los conejitos de chocolate le parecían bellos por sí solos y empezó a trabajarlos hasta que, en 2023, integró el elemento de la talavera. Actualmente, estos elementos siguen presentes en su obra y se han convertido en símbolos característicos de su arte.
“Tengo mucha influencia clásica de los bodegones, de lo que esperas ver en alguna casa de viejitos: un objeto de talavera con un cuchillo, un queso partido y un melón. Quieres ir viendo ese tipo de imágenes y eso fue algo que relacioné hace poco porque mi abuelo, en su casa, tiene ese tipo de bodegones y, sin darme cuenta, quizás se quedó en mi inconsciente. También soy un amante de la técnica; entendámosla como algo que está bien hecho, que está depurado. Entonces me he centrado mucho en estudiar cómo pintaban los antiguos maestros, cómo mezclar mejor los colores y cómo lograr un realismo sin caer en un hiperrealismo fotográfico”, explicó.


Para Marco Méndez, en cinco años desea convertirse en un artista más consolidado, que pueda vivir mejor de su trabajo, pues cuando estudiaba en la BUAP y pudo irse de intercambio a Guadalajara se dio cuenta que sí se podía vivir bien del arte.
Además, Méndez desea encontrar y conectar de una mejor manera con su audiencia y tener un lenguaje artístico más definido.
A pesar de que la Inteligencia Artificial se ha convertido en un tema polémico y de que muchos artistas han expresado que podría quitarles trabajo, para Méndez Rodríguez se trata de una herramienta.
“Yo no pienso que la inteligencia artificial vaya a quitar el trabajo a los pintores porque ese debate ya se tuvo con la fotografía. Más bien creo que va a haber gente que se adapte y gente que no se adapte, y eso no va a generar que alguien sea mejor o peor. Más bien vislumbro que habrá grupos de resistencia que buscarán regresar a lo muy clásico, como ha ocurrido antes en la historia del arte. Por eso tenemos un periodo que se llama Neoclásico, que consistía en regresar a lo que hacían los grandes pintores como respuesta a quienes ya no seguían las reglas de una escuela o pintaban de manera distinta. Yo creo que vamos a regresar a lo mismo”, opinó.






